Adoptar en Ibiza
Carta al director. Diario de Ibiza.
Somos una familia residente en Ibiza, nuestros comienzos fueron hace más de seis años con el certificado de idoniedad por protocolo público realizado en menores de Ibiza, una vez obtenido, elegimos el país de origen de nuestra pequeña y esperamos 3 años y medio más. Es decir, desde el comienzo de la tramitación hasta la llegada de nuestra niña pasaron 4 años, donde el Servicio de Menores de Ibiza permaneció mudo, la espera no supuso ningún curso pre-adoptivo.
Y llego nuestra hija, para los padres adoptivos de Ibiza sólo comentarles que nuestra niña llego mal ( no hace falta decir más).. ya sabemos todos lo que significa esto. El resto de las familias podemos decir que nuestra hija proviene de un país, en este momento, subdesarrollado, con carencias de todo tipo.Como les comentaba, con 11 meses de vida y al tenerla en nuestro brazos, nos dimos cuenta de la evidencia, que un hijo adoptado no es un hijo biológico, y no me malinterpreten, los sentimientos que tenemos hacia nuestra pequeña son exactamente los mismos, si bien mi hija es una niña con necesidades especiales que nosotros como padres adoptivos debemos de conocer primero y paliar después.
Nuestra función reparadora, larga, desgastante en el tiempo y paradojicamente enriquecedora, conlleva la aceptación del "abandono" y de su identidad de adoptada, como parte de su ser. La importancia del apego, de como fomentar el vínculo, de su integración social... y de esas preguntas difíciles que seguramente no tardaran mucho llegarán.
Tanta incertidumbre, tanto desconocimiento, tanto querer saber... lo hicimos participe tanto a la responsable en estos momentos de Menores, la técnico de la Consellera de Bienestar Social, como evidentemente a la propia Consellera.Y aunque eran conocedoras de la situación, de las carencias de los adoptados, de la necesidad de formación de la familias adoptivas, del apoyo al adoptado en su desarrollo, han hecho oidos sordos, claro, es que es más fácil no dinamizar un servicio, señoras dejen su trabajo, vayan ustedes a la cola del paro, allí les entrarán, seguro, muchas ganas de trabajar y den el relevo de su puesto a quien las tenga..
Nos causó una gran sorpresa que justamente el servicio de menores el que ha de velar por un proceso único, féliz, y satisfactorio...deje a los padres, con absoluta consciencia desprotegidos, sin recursos, dando lugar esta desorientación, este desconocimiento a actuaciones poco correctas, y al sufrimiento de mi niña.
no siente un poco de vergüenza... solo un poco.... pues verá el Consell de Mallorca que tiene también transferidas estas competencias realiza talleres desde hace 5 años, talleres Sra Abascal entre 5 y 6 cada 2 meses, les pongo el teléfono para su información y la de todos los padres adoptivos que quieran ir Servei de Postadopció.Àrea de Protecció al Menor i Atenció a la Família.IMAS C/ General Riera, 67 07010 Palma de Mallorca Tel. 971 763345 ò 871 930239.Talleres para reforzar el vínculo tanto a padres como a nuestros hijos, talleres con testimonios de búsqueda de los origenes.........., más un servicio para adolescentes adoptados.........
Pueden si así lo desean trasmitir su queja al Gobierno de las Islas Baleares para que anulen las competencias transferidas al Consell de Ibiza o bien obligen a estas señoras a realizar sus funciones al igual que realiza el Consell de Mallorca. Si así lo desean pueden dirigirlo a la Directora General de Menors i Família.
Con el único deseo de comprender, entender y hacer féliz a nuestra pequeña.
Familia Boned.
Retales.. pinceladas de mi vida como madre... un compendio, espero que no muy anárquico, de videos, artículos, libros, imagenes, música, viajes, gastronomía, olores, sonidos ... que forman parte de mi identidad y también de la mis hijas.
Este Blog esta realizado bajo la licencia de creative commons, las imagenes que aquí aparecen así como algunos de los textos estan recogidos de internet en el caso de que alguno sea suyo y no desee que aparezca por favor comentenoslo e inmediatamente será eliminado
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viernes, 11 de febrero de 2011
Adoptar en Ibiza...
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miércoles, 9 de febrero de 2011
Adopciones abiertas...
Las adopciones abiertas son aquellas en las que la familia biológica y la que adopta mantienen algún tipo de contacto, ya sea a través de cartas, llamadas telefónicas y/o visitas más o menos frecuentes. En países como Estados Unidos, Canadá o Inglaterra, las adopciones abiertas se vienen realizando desde hace años, y son cada vez más habituales.
Los defensores de las adopciones abiertas argumentan que el contacto puede ser beneficioso para la familia biológica y la adoptante, pero esencialmente lo es para el adoptado. La familia que no puede criar a su hijo, tiene así la oportunidad de seguir su crecimiento y de jugar otro tipo de papel en su vida. Para la que lo adopta, le permite por ejemplo obtener las respuestas sobre los orígenes de su hijo a medida que surgen las preguntas y tener acceso a información útil, como los antecedentes médicos.
Contrariamente a lo que se pudiera pensar, no causan confusión en los niños respecto al papel de cada una de sus dos familias. La experiencia de otros países ha dejado patente que entienden con claridad la diferencia entre las personas que lo trajeron al mundo y las que los crían. Para los adoptados, cuyos intereses deben primar sobre los del resto de implicados, mantener relación con su familia de nacimiento les permite crecer sabiendo quiénes son y de dónde vienen. Más aún, les evita la necesidad de fantasear con respecto a los orígenes y disminuye el dolor de sentirse abandonado y rechazado. Aunque no puedan ejercer como padres (o como abuelos o tíos según los casos), relacionarse con ellos a otro nivel permite a los niños entender que no se desentendieron de ellos y que pueden seguir formando parte de su vida. Como afirma Lois R. Melina, autora del libro The Open Adoption Experience, les da la oportunidad de saber que son queridos y valiosos para sus dos juegos de padres.
Las adopciones abiertas no significan que se comparta las funciones parentales. Son los padres adoptivos quienes ostentan en exclusiva la patria potestad. En la práctica, la relación suele parecerse a la que se establece con la familia política.
Cuando una persona se casa, incorpora en su vida a la familia de su pareja. Del mismo modo, los adoptantes asumen la relación con los parientes biológicos de sus hijos, puesto que saben que son importantes para ellos. La frecuencia y el tipo de contacto varía de unos casos a otros, y suele ir evolucionando con el tiempo. A veces el contacto se limita a cartas o llamadas telefónicas; otras las dos familias se ven una vez al año o en la celebración de los cumpleaños y otras fechas señaladas; puede que con el tiempo lleguen a establecer una buena comunicación y a realizarse visitas frecuentes.
los especialistas recalcan que, cuando los adultos implicados son capaces de entender que es bueno para el niño que se esfuercen en construir una relación positiva, las adopciones abiertas pueden resultar altamente enriquecedoras para todos.
http://www.parasaber.com/familia/adopciones/adopcion-nacional/articulo/adopcion-nacional-familia-senado-abierta-adopciones-libres-comision-abiertas/14649/
http://www.postadopcion.org/
Entre dos tierras from Rodrigo Zárate Moedano on Vimeo.
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martes, 18 de enero de 2011
Apego seguro...
APEGO SEGURO, VÍNCULOS PARENTALES, CLIMA FAMILIAR E INTELIGENCIA EMOCIONAL: SOCIALIZACIÓN, REGULACIÓN Y BIENESTAR
Estudios previos confirman que personas con estilo de apego adulto seguro - visión positiva de sí mismo y del mundo social – refieren haber tenido padres más cálidos o empáticos, presentando frente a adultos inseguros, mejores capacidades para normalizar sus estados emocionales.
Además, las investigaciones sugieren que apego seguro - expresan tlos niños con cuidadores sensibles - o madres con modelo de oda la gama de emociones, ya que éstos responden a todo tipo de expresión y vivencia afectiva en sus hijos, enseñándoles a elaborarlas verbalmente. De hecho, se ha encontrado que los individuos seguros son mejores interpretando emociones faciales negativas, y que perciben mejor las emociones positivas que los ansiosos.
Por tanto, es lógico plantear que quienes hayan sido criados por un cuidador sensible y responsivo, presentarán un estilo de apego seguro - o con mayor probabilidad, uno menos inseguro -, y una buena capacidad de regulación emocional basada en la minimización del displacer y la aceptación y modificación de las emociones negativas, reforzando las positivas. Es decir, mostrarán una alta Inteligencia Emocional (IE) y una mayor vivencia de afectividad positiva y satisfacción consigo mismo o felicidad.
Los resultados de nuestro estudio evidenciaron cómo los estilos de crianza parental y el ambiente familiar percibidos pueden ser considerados como antecedentes y promotores claves de esquemas cognitivos positivos de interpretación del mundo y de uno mismo, así como de IE. Ésta se midió como la comprensión y regulación emocional, junto con la baja dificultad para identificar y para verbalizar emociones. También se evaluó en base a la presencia de estrategias de manejo y control emocional para mantener un buen estado de ánimo o modificar uno malo en las relaciones interpersonales. Las personas con alta IE usan formas de afrontamiento emocional adaptativas (ver Páez, Velasco y Campos, 2004). Además, los datos muestran que los jóvenes con estas características presentan mayor felicidad.
Concretamente, quienes recuerdan haber sido educados por unos padres que garantizaban una relación basada en la comprensión y la contención emocional y que estimulaban la libertad de decisión, presentan una visión menos negativa de si mismos y no desconfían ni sienten temor ante la posibilidad de establecer relaciones de cercanía con los demás. También muestran mayor reflexión emocional (IE) y altos niveles de afectividad positiva. Además, la posibilidad de presentar un estilo de apego seguro es mayor cuando la madre, o el cuidador de forma genérica, garantiza la responsividad o calor emocional en la relación y no es percibida como sobreprotectora.
Así, los jóvenes con apego seguro y una alta IE auto-percibida y de rendimiento, hacen mayor uso de la reevaluación positiva ante situaciones que provocan ira o tristeza – reconstruyen la situación centrándose en lo positivo, auto-reconfortándose y minimizando sus consecuencias negativas –. Por otra parte, quienes presentan un estilo seguro y mayor capacidad de modificar sus estados de ánimo en las relaciones interpersonales, presentan mayor auto-control ante la tristeza en base al uso de respuestas de aceptación, sugiriendo que aguantar e ignorar la situación, aprender a vivir y aceptar el estrés interpersonal es eficaz.
A su vez, aquellos que presentan mayores índices de IE y de afectividad positiva, se esfuerzan más en minimizar sus reacciones afectivas de cólera, haciendo uso principalmente de la expresión emocional regulada. Es decir, buscan expresar constructivamente sus emociones en el momento y lugar adecuados, de manera que los recursos sociales que poseen queden protegidos sin que la confianza en uno mismo disminuya - forma de aproximación emocional distinta de la descarga incontrolable de emociones negativas o ventilación emocional-, lo cual se asocia a una mayor afectividad positiva.
Esto sugiere que el autocontrol puede ayudar al ajuste conductual pero, sin el componente de verbalización y expresión modulada de las emociones, probablemente provocará un gasto de inhibición que refuerce el estrés. De hecho, los jóvenes con mejor nivel hedónico, mejor IE y estilo de apego más saludable, dicen que su familia se caracteriza por favorecer la expresión libre y directa de los sentimientos, y por la existencia de fuertes lazos emocionales o relaciones interpersonales de apoyo. Además, ante los problemas interpersonales se promueven la regulación emocional y el control de las conductas agresivas, lo cual se asocia a menor probabilidad de tener un apego inseguro.
La utilización de la resolución de problemas – toma de decisiones cognitivas y planificación para el desempeño de acciones directas de cara a solventar la situación modificándola y a reestablecer una balanza de afectos positiva- también es una característica de personas con mejor IE y balanza de afectos, y con menor probabilidad de presentar apego inseguro.
Realmente, los jóvenes con apego problemático y menor IE perciben que en su familia se promueve menos la autonomía y más el control, viendo a sus miembros menos autosuficientes, menos seguros de si mismos y más controladores entre ellos. Además, estos jóvenes presentan un estilo conductual y cognitivo de evitación a la hora de afrontar problemas, junto con menores estrategias para su resolución directa, recurriendo mayormente para ello al pensamiento desiderativo. También critican y se distancian más social y afectivamente de quienes consideran como responsables de sus complicaciones, lo cual evidencia un perfil de afrontamiento claramente deficitario, que asegura una vivencia emocional mayormente negativa.
Por tanto, parece confirmarse que tanto un estilo de socialización emocional infantil, centrado en la expresividad y calidez como un clima familiar expresivo, cohesivo, bajo en conflicto y promotor de la independencia, son correlatos importantes de la IE y de una mayor felicidad en los jóvenes.
El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Ansiedad y Estrés: Páez, D., Fernández, I., Campos, M., Zubieta, E. y Casullo, M. M. (2006). Apego seguro, vínculos parentasles, clima familiar e Inteligencia Emocional: socialización, regulación y bienestar. Ansiedad y Estrés, Vol. 12 (2-3), pp. 319-341.
Sobre el autor y autoras:
Darío Páez es Profesor Catedrático en Psicología Social en la Facultad Psicología, Dpto de Psicología Social de la Universidad del País Vasco (UPV). Es autor, entre otras muchas obras, de Alexitimia y Cultura con M.M. Casullo (Paidos, 2000) y de Psicología Social, Cultura y Educación, junto con I. Fernández y E. Zubieta (Pearson Educación, 2003). Desde el año 2000 dirige el Grupo de Investigación sobre Salud, Cultura, Cognición y Emoción en dicha Universidad.
Myriam Campos es Licenciada en FICE - Psicología por la Universidad de Deusto y Terapeuta Familiar, ha sido Becaria Predoctoral de la UPV, dentro del Grupo de Investigación dirigido por D. Páez, con el que tiene, y junto con I. Fernández, diversas publicaciones sobre Inteligencia Emocional, Afrontamiento y Salud. En la actualidad es investigadora dentro del convenio entre la Facultad de Psicología de la UPV y la Diputación Foral de Guipúzcoa, para la Evaluación de Programas de Educación Emocional.
Itziar Fernández es Profesora Doctora en Psicología Social por la UPV, en la actualidad es profesora en el Dpto. de Psicología Social y de las Organizaciones de la Facultad de Psicología de la UNED. Sus principales líneas de investigación se centran en el estudio transcultural de actitudes, autoconceptos y emoción y factores psicosociales de catástrofes y situaciones de riesgo.
Elena Zubieta es Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Doctora en Psicología Social por la UPV, en la actualidad desarrolla su labor como investigadora del CONICET (Argentina) y es docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Sus líneas de investigación versan sobre las representaciones sociales de la inteligencia, las emociones y la cultura.
María Martina Casullo, Catedrática y Dra. en Psicología por la Universidad de Ohio, es profesora regular de la Facultad de Psicología de la UBA y docente e investigadora de CONICET. Además, dirige el Doctorado de la Universidad de Palermo, PhD en Psicología, la Maestría en Psicología y Salud y la Revista Psicodebate, Psicología, Cultura y Sociedad . Entre sus publicaciones se encuentran Evaluación del bienestar psicológico en Iberoamérica (Buenos Aires. Paidós, 2002) y Los estilos de Apego (Buenos Aires: JVE Eds., 2005).
Estudios previos confirman que personas con estilo de apego adulto seguro - visión positiva de sí mismo y del mundo social – refieren haber tenido padres más cálidos o empáticos, presentando frente a adultos inseguros, mejores capacidades para normalizar sus estados emocionales.
Además, las investigaciones sugieren que apego seguro - expresan tlos niños con cuidadores sensibles - o madres con modelo de oda la gama de emociones, ya que éstos responden a todo tipo de expresión y vivencia afectiva en sus hijos, enseñándoles a elaborarlas verbalmente. De hecho, se ha encontrado que los individuos seguros son mejores interpretando emociones faciales negativas, y que perciben mejor las emociones positivas que los ansiosos.
Por tanto, es lógico plantear que quienes hayan sido criados por un cuidador sensible y responsivo, presentarán un estilo de apego seguro - o con mayor probabilidad, uno menos inseguro -, y una buena capacidad de regulación emocional basada en la minimización del displacer y la aceptación y modificación de las emociones negativas, reforzando las positivas. Es decir, mostrarán una alta Inteligencia Emocional (IE) y una mayor vivencia de afectividad positiva y satisfacción consigo mismo o felicidad.
Los resultados de nuestro estudio evidenciaron cómo los estilos de crianza parental y el ambiente familiar percibidos pueden ser considerados como antecedentes y promotores claves de esquemas cognitivos positivos de interpretación del mundo y de uno mismo, así como de IE. Ésta se midió como la comprensión y regulación emocional, junto con la baja dificultad para identificar y para verbalizar emociones. También se evaluó en base a la presencia de estrategias de manejo y control emocional para mantener un buen estado de ánimo o modificar uno malo en las relaciones interpersonales. Las personas con alta IE usan formas de afrontamiento emocional adaptativas (ver Páez, Velasco y Campos, 2004). Además, los datos muestran que los jóvenes con estas características presentan mayor felicidad.
Concretamente, quienes recuerdan haber sido educados por unos padres que garantizaban una relación basada en la comprensión y la contención emocional y que estimulaban la libertad de decisión, presentan una visión menos negativa de si mismos y no desconfían ni sienten temor ante la posibilidad de establecer relaciones de cercanía con los demás. También muestran mayor reflexión emocional (IE) y altos niveles de afectividad positiva. Además, la posibilidad de presentar un estilo de apego seguro es mayor cuando la madre, o el cuidador de forma genérica, garantiza la responsividad o calor emocional en la relación y no es percibida como sobreprotectora.
Así, los jóvenes con apego seguro y una alta IE auto-percibida y de rendimiento, hacen mayor uso de la reevaluación positiva ante situaciones que provocan ira o tristeza – reconstruyen la situación centrándose en lo positivo, auto-reconfortándose y minimizando sus consecuencias negativas –. Por otra parte, quienes presentan un estilo seguro y mayor capacidad de modificar sus estados de ánimo en las relaciones interpersonales, presentan mayor auto-control ante la tristeza en base al uso de respuestas de aceptación, sugiriendo que aguantar e ignorar la situación, aprender a vivir y aceptar el estrés interpersonal es eficaz.
A su vez, aquellos que presentan mayores índices de IE y de afectividad positiva, se esfuerzan más en minimizar sus reacciones afectivas de cólera, haciendo uso principalmente de la expresión emocional regulada. Es decir, buscan expresar constructivamente sus emociones en el momento y lugar adecuados, de manera que los recursos sociales que poseen queden protegidos sin que la confianza en uno mismo disminuya - forma de aproximación emocional distinta de la descarga incontrolable de emociones negativas o ventilación emocional-, lo cual se asocia a una mayor afectividad positiva.
Esto sugiere que el autocontrol puede ayudar al ajuste conductual pero, sin el componente de verbalización y expresión modulada de las emociones, probablemente provocará un gasto de inhibición que refuerce el estrés. De hecho, los jóvenes con mejor nivel hedónico, mejor IE y estilo de apego más saludable, dicen que su familia se caracteriza por favorecer la expresión libre y directa de los sentimientos, y por la existencia de fuertes lazos emocionales o relaciones interpersonales de apoyo. Además, ante los problemas interpersonales se promueven la regulación emocional y el control de las conductas agresivas, lo cual se asocia a menor probabilidad de tener un apego inseguro.
La utilización de la resolución de problemas – toma de decisiones cognitivas y planificación para el desempeño de acciones directas de cara a solventar la situación modificándola y a reestablecer una balanza de afectos positiva- también es una característica de personas con mejor IE y balanza de afectos, y con menor probabilidad de presentar apego inseguro.
Realmente, los jóvenes con apego problemático y menor IE perciben que en su familia se promueve menos la autonomía y más el control, viendo a sus miembros menos autosuficientes, menos seguros de si mismos y más controladores entre ellos. Además, estos jóvenes presentan un estilo conductual y cognitivo de evitación a la hora de afrontar problemas, junto con menores estrategias para su resolución directa, recurriendo mayormente para ello al pensamiento desiderativo. También critican y se distancian más social y afectivamente de quienes consideran como responsables de sus complicaciones, lo cual evidencia un perfil de afrontamiento claramente deficitario, que asegura una vivencia emocional mayormente negativa.
Por tanto, parece confirmarse que tanto un estilo de socialización emocional infantil, centrado en la expresividad y calidez como un clima familiar expresivo, cohesivo, bajo en conflicto y promotor de la independencia, son correlatos importantes de la IE y de una mayor felicidad en los jóvenes.
El artículo original en el que se basa este trabajo puede encontrarse en la revista Ansiedad y Estrés: Páez, D., Fernández, I., Campos, M., Zubieta, E. y Casullo, M. M. (2006). Apego seguro, vínculos parentasles, clima familiar e Inteligencia Emocional: socialización, regulación y bienestar. Ansiedad y Estrés, Vol. 12 (2-3), pp. 319-341.
Sobre el autor y autoras:
Darío Páez es Profesor Catedrático en Psicología Social en la Facultad Psicología, Dpto de Psicología Social de la Universidad del País Vasco (UPV). Es autor, entre otras muchas obras, de Alexitimia y Cultura con M.M. Casullo (Paidos, 2000) y de Psicología Social, Cultura y Educación, junto con I. Fernández y E. Zubieta (Pearson Educación, 2003). Desde el año 2000 dirige el Grupo de Investigación sobre Salud, Cultura, Cognición y Emoción en dicha Universidad.
Myriam Campos es Licenciada en FICE - Psicología por la Universidad de Deusto y Terapeuta Familiar, ha sido Becaria Predoctoral de la UPV, dentro del Grupo de Investigación dirigido por D. Páez, con el que tiene, y junto con I. Fernández, diversas publicaciones sobre Inteligencia Emocional, Afrontamiento y Salud. En la actualidad es investigadora dentro del convenio entre la Facultad de Psicología de la UPV y la Diputación Foral de Guipúzcoa, para la Evaluación de Programas de Educación Emocional.
Itziar Fernández es Profesora Doctora en Psicología Social por la UPV, en la actualidad es profesora en el Dpto. de Psicología Social y de las Organizaciones de la Facultad de Psicología de la UNED. Sus principales líneas de investigación se centran en el estudio transcultural de actitudes, autoconceptos y emoción y factores psicosociales de catástrofes y situaciones de riesgo.
Elena Zubieta es Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires y Doctora en Psicología Social por la UPV, en la actualidad desarrolla su labor como investigadora del CONICET (Argentina) y es docente de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Sus líneas de investigación versan sobre las representaciones sociales de la inteligencia, las emociones y la cultura.
María Martina Casullo, Catedrática y Dra. en Psicología por la Universidad de Ohio, es profesora regular de la Facultad de Psicología de la UBA y docente e investigadora de CONICET. Además, dirige el Doctorado de la Universidad de Palermo, PhD en Psicología, la Maestría en Psicología y Salud y la Revista Psicodebate, Psicología, Cultura y Sociedad . Entre sus publicaciones se encuentran Evaluación del bienestar psicológico en Iberoamérica (Buenos Aires. Paidós, 2002) y Los estilos de Apego (Buenos Aires: JVE Eds., 2005).
miércoles, 12 de enero de 2011
El duelo....
Me parece muy importante ayudar en la elaboración del duelo, y que este, indispensable, imprescindible.... sea únicamente un punto y seguido en su vida....
1- Fase de embotamiento de la sensibilidad, dura unas horas hasta una semana y puede verse interrumpido por episodios de aflicción y cólera. El sujeto se siente aturdido y le cuesta aceptar la realidad.
2- Fase de anhelo y búsqueda del objeto perdido. Aparece anhelo intenso, llanto, inquietud, insomnio, cólera hacia las personas que considera responsables, como protesta por no poder recuperar el objeto amado. Este deseo de recuperación puede llevar a no aceptar la pérdida, predominar la perdida hacia los que intentan consolarle. " la busqueda inquieta, el esperanza intermitente, el desengaño repetido, el llanto, la rabia, las acusaciones, y la ingratitud son las carácteristicas de la segunda fase del duelo y deben de ser
entendidos como la imperiosa necesidad de encontrar y recuperar a la persona perdida
3- Fase de desorganización y de desesperanza, durante esta fase es frecuente la aparición de momentos de desesperanza y depresión.
4- Fase de organización, La aceptación de la perdida conlleva una redifinición de si mismo ( huerfano,
viudo, divorciado...)
http://www.cfnavarra.es/salud/anales/textos/vol25/sup3/suple6a.html
1- Fase de embotamiento de la sensibilidad, dura unas horas hasta una semana y puede verse interrumpido por episodios de aflicción y cólera. El sujeto se siente aturdido y le cuesta aceptar la realidad.
2- Fase de anhelo y búsqueda del objeto perdido. Aparece anhelo intenso, llanto, inquietud, insomnio, cólera hacia las personas que considera responsables, como protesta por no poder recuperar el objeto amado. Este deseo de recuperación puede llevar a no aceptar la pérdida, predominar la perdida hacia los que intentan consolarle. " la busqueda inquieta, el esperanza intermitente, el desengaño repetido, el llanto, la rabia, las acusaciones, y la ingratitud son las carácteristicas de la segunda fase del duelo y deben de ser
entendidos como la imperiosa necesidad de encontrar y recuperar a la persona perdida
3- Fase de desorganización y de desesperanza, durante esta fase es frecuente la aparición de momentos de desesperanza y depresión.
4- Fase de organización, La aceptación de la perdida conlleva una redifinición de si mismo ( huerfano,
viudo, divorciado...)
http://www.cfnavarra.es/salud/anales/textos/vol25/sup3/suple6a.html
Ser iguales...pero con algún reto..
No cabe duda de que la adopción constituye auténticas familias, ni mejores ni peores que las demás. Legalmente somos exactamente iguales, con los mismos derechos y deberes. Ser padres, lleguen nuestros hijos a nosotros por el camino que lleguen, es una labor apasionante que nos proporciona muchas satisfacciones. Hay días en que nuestros hijos nos hacen sentir enormemente afortunados, y días en que los retos y las dificultades en su educación nos estresan y nos preocupan. En eso, tampoco somos diferentes de las demás familias.
Como cualquier padre, queremos que nuestros hijos crezcan sanos y se conviertan en adultos felices y equilibrados. Cada hijo nos planteará unos retos únicos a los que debemos ser capaces de responder adecuadamente. Como familia adoptiva, una gran parte de nuestra labor es similar a la de cualquier padre, pero también es verdad que tenemos algunos retos y tareas que otros no tienen:
- La adaptación mutua
- La reparación de las secuelas que puedan haber dejado el abandono, la institucionalización y la falta de cuidados apropiados
- La necesidad de explicarles a nuestros hijos su historia y el modo en que llegaron a nuestra familia
- Si nuestro físico es muy diferente al de nuestros hijos, tendremos que hacer frente a las preguntas de los demás sobre nuestra familia y la adopción
Las familias que adoptaron hace quince años tuvieron que afrontar estos retos en solitario. Gracias a su testimonio, a los estudios que se han hecho y a la experiencia de países con más tradición en la adopción, hoy podemos informarnos y buscar apoyo.
Como cualquier padre, queremos que nuestros hijos crezcan sanos y se conviertan en adultos felices y equilibrados. Cada hijo nos planteará unos retos únicos a los que debemos ser capaces de responder adecuadamente. Como familia adoptiva, una gran parte de nuestra labor es similar a la de cualquier padre, pero también es verdad que tenemos algunos retos y tareas que otros no tienen:
- La adaptación mutua
- La reparación de las secuelas que puedan haber dejado el abandono, la institucionalización y la falta de cuidados apropiados
- La necesidad de explicarles a nuestros hijos su historia y el modo en que llegaron a nuestra familia
- Si nuestro físico es muy diferente al de nuestros hijos, tendremos que hacer frente a las preguntas de los demás sobre nuestra familia y la adopción
Las familias que adoptaron hace quince años tuvieron que afrontar estos retos en solitario. Gracias a su testimonio, a los estudios que se han hecho y a la experiencia de países con más tradición en la adopción, hoy podemos informarnos y buscar apoyo.
martes, 11 de enero de 2011
Los pequeños perfeccionistas....
Hay niños que no soportan salirse un milímetro cuando colorean y que se frustran cuando las cosas no les salen exactamente como desean. ¿Por qué reaccionan así? ¿Cómo podemos ayudarles a tomarse las pequeñas contrariedades con más calma?
Esforzarse por hacer las cosas cada día mejor no es malo, pero la obsesión porque todo sea perfecto produce mucha frustración y mucho sufrimiento. Hay niños que reaccionan con una rabia inusitada porque se les dobló una esquinita de su dibujo o que reclaman constantemente señales de aprobación a cada paso que dan. Se ponen contentísimos cada vez que les felicitamos por algo que han hecho bien, y al mismo tiempo se hunden en la tristeza o el enfado cuando sienten que "no han dado la talla".
En el encuentro "Jóvenes Globales: Generaciones Globales", Jennifer Jue-Steuck (californiana de 30 años adoptada en China) comentó que ella, al igual que muchas otras personas adoptadas, habían sido niños y adolescentes perfeccionistas. Incluso en la edad adulta, contaba que su primera reacción ante cualquier pequeño fallo era de una gran decepción. En su opinión, como en la de la bibliografía especializada, este rasgo se relaciona con el miedo al rechazo y al abandono.
Esa necesidad de ser perfecto siempre está en relación directa con la autoestima. Aunque sea de forma inconsciente, su perfeccionismo se relaciona con la idea de que, si no lo hacen bien, tal vez dejen de quererlos y aceptarlos. Por eso intentan ser siempre "el que más" lo que sea, o pierden la calma al menor tropiezo. No es un pensamiento elaborado, es una idea difusa que responde a sus vivencias: puesto que en el pasado se sintieron abandonados por las personas que eran importantes para ellos, temen volver a perder el cariño y las relaciones si no las saben mantener.
En sus pequeñas (y a veces aparatosas) crisis, de poco sirve intentar razonar con él. Su rabia y su dolor no se corresponden con el hecho en sí, por lo que centrarnos en quitarle importancia a que la tarea no les ha salido impecable no les ayuda demasiado en ese momento. Necesitan que les ayudemos a sentirse seguros y queridos, y entender que son apreciados y valiosos aunque, como a todos, no siempre les salga todo perfecto.
-Hazle saber que entiendes su sufrimiento. Si te empeñas en restarle importancia a lo que aparentemente lo causa, no conseguirás disminuirlo, sino que se sienta solo e incomprendido. "Es muy frustrante cuando uno se esfuerza y no le sale como quería" es una manera de hacerlo.
-No lo dejes de lado "hasta que se le pase". A veces no es fácil porque, en su desesperación, se muestran muy ofuscados y ariscos, pero ofrécele consuelo y ayúdale a cambiar su ánimo hacia otro más positivo. Un abrazo seguido de una sesión de mimos y risas actúa como un bálsamo sobre su dolor.
-Busca otros momentos de tranquilidad y buen rollo para explicarle que es normal que las cosas no salgan a la primera y para dejarle claro que siempre lo vas a seguir queriendo.
-Conviértete en la memoria andante de sus éxitos y sus superaciones. Recuérdale lo mucho que le frustraba no saber andar en bicicleta o atarse los cordones, o cualquier cosa que le parecía imposible lograr y que hoy tiene completamente dominada. Recordar esos momentos le ayuda a tomar perspectiva y a verse a sí mismo como alguien capaz de superar las dificultades.
http://www.parasaber.com/familia/adopciones/postadopcion/articulo/ninos-autoestima-adopciones-postadopcion-abandono-adolescencia-retrato-retos-pequenos-perfeccionistas/8769/
Esforzarse por hacer las cosas cada día mejor no es malo, pero la obsesión porque todo sea perfecto produce mucha frustración y mucho sufrimiento. Hay niños que reaccionan con una rabia inusitada porque se les dobló una esquinita de su dibujo o que reclaman constantemente señales de aprobación a cada paso que dan. Se ponen contentísimos cada vez que les felicitamos por algo que han hecho bien, y al mismo tiempo se hunden en la tristeza o el enfado cuando sienten que "no han dado la talla".
En el encuentro "Jóvenes Globales: Generaciones Globales", Jennifer Jue-Steuck (californiana de 30 años adoptada en China) comentó que ella, al igual que muchas otras personas adoptadas, habían sido niños y adolescentes perfeccionistas. Incluso en la edad adulta, contaba que su primera reacción ante cualquier pequeño fallo era de una gran decepción. En su opinión, como en la de la bibliografía especializada, este rasgo se relaciona con el miedo al rechazo y al abandono.
Esa necesidad de ser perfecto siempre está en relación directa con la autoestima. Aunque sea de forma inconsciente, su perfeccionismo se relaciona con la idea de que, si no lo hacen bien, tal vez dejen de quererlos y aceptarlos. Por eso intentan ser siempre "el que más" lo que sea, o pierden la calma al menor tropiezo. No es un pensamiento elaborado, es una idea difusa que responde a sus vivencias: puesto que en el pasado se sintieron abandonados por las personas que eran importantes para ellos, temen volver a perder el cariño y las relaciones si no las saben mantener.
En sus pequeñas (y a veces aparatosas) crisis, de poco sirve intentar razonar con él. Su rabia y su dolor no se corresponden con el hecho en sí, por lo que centrarnos en quitarle importancia a que la tarea no les ha salido impecable no les ayuda demasiado en ese momento. Necesitan que les ayudemos a sentirse seguros y queridos, y entender que son apreciados y valiosos aunque, como a todos, no siempre les salga todo perfecto.
-Hazle saber que entiendes su sufrimiento. Si te empeñas en restarle importancia a lo que aparentemente lo causa, no conseguirás disminuirlo, sino que se sienta solo e incomprendido. "Es muy frustrante cuando uno se esfuerza y no le sale como quería" es una manera de hacerlo.
-No lo dejes de lado "hasta que se le pase". A veces no es fácil porque, en su desesperación, se muestran muy ofuscados y ariscos, pero ofrécele consuelo y ayúdale a cambiar su ánimo hacia otro más positivo. Un abrazo seguido de una sesión de mimos y risas actúa como un bálsamo sobre su dolor.
-Busca otros momentos de tranquilidad y buen rollo para explicarle que es normal que las cosas no salgan a la primera y para dejarle claro que siempre lo vas a seguir queriendo.
-Conviértete en la memoria andante de sus éxitos y sus superaciones. Recuérdale lo mucho que le frustraba no saber andar en bicicleta o atarse los cordones, o cualquier cosa que le parecía imposible lograr y que hoy tiene completamente dominada. Recordar esos momentos le ayuda a tomar perspectiva y a verse a sí mismo como alguien capaz de superar las dificultades.
http://www.parasaber.com/familia/adopciones/postadopcion/articulo/ninos-autoestima-adopciones-postadopcion-abandono-adolescencia-retrato-retos-pequenos-perfeccionistas/8769/
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Pena
Ser madre adoptiva implica una evolución y un manejo de mis sentimientos.... va poco a poco... subes te paras, reflexionas... ante todo continuas.
Hay libros que he comenzado... y los he tenido que dejar de leer... la tristeza, la responsabilidad me sobrepasaban.... pasado un tiempo volvía a ellos...... a digerir algunas cosas y a aprender casi siempre....
Pero hay veces... que determinados libros artículos... me producen una enorme pena... una pena con mayusculas...
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/14/espana/1292339055.html
Una carta de renuncia de un hijo, una partida de nacimiento manipulada, un médico que sigue en activo y una supuesta madre que se desentiende de lo ocurrido. Son los ingredientes de la historia de Miguel Morro, uno de esos niños que cambiaron de manos de forma irregular en los años 60. No lo supo hasta hace cuatro años, cuando superaba ya los 35.
"Mi madre decía que fue cosa de mi padre, que un día llegó a casa conmigo en brazos, como quien lleva a un perro, y ella nunca supo cómo se hicieron las cosas""En el bautizo de mi hijo, mi mujer y yo decidimos regular nuestra situación e inscribirnos como matrimonio por lo que pudiera pasar", cuenta. Fue entonces cuando se desencadenó su historia. "Completamente en broma, el cura le dijo a mi madre 'Venga, vamos a casar a tu hijo, porque es tu hijo, ¿verdad?'". Una pregunta sin mala intención que hizo que en la cabeza de Margarita, la que hasta entonces Miguel creía su madre, saltasen las alarmas. "Empezó a agobiarse y a pensar que todo el mundo sabía la verdad, así que un día me sentó en la butaca de las visitas de casa y me lo contó todo", recuerda Miguel.
Todo es que le habían comprado a otra mujer en 1965 a través de una clínica privada de Palma de Mallorca. Y hay un papel que lo certifica. En él, una mujer renuncia a su bebé -Miguel-, con su cuñado como testigo. "Al parecer, mi padre le exigió que firmase ese papel para evitar problemas después", cuenta Miguel. Y lo consiguió. No volvieron a saber nada de la madre natural hasta ahora, cuando el interesado ha decidido buscarla.
Una vida ficticia con un hijo inscrito como natural
Partida de nacimiento de Miguel, en la que no figura como adoptado.
"Cuando me enteré de la verdad me sentí engañado y con mucha rabia. Además, mi madre no quiso contarme nada. Decía que fue cosa de mi padre, que un día llegó a casa conmigo en brazos, como quien lleva a un perro, y ella nunca supo cómo se hicieron las cosas". El padre se murió a los dos años de nacer Miguel, por lo que tampoco ha podido recurrir a él en busca de luz. "Trabajaba en una constructora y tenía bastante dinero. Según pone en el recibo de la clínica en la que supuestamente nací pagaron 5.000 pesetas como gastos del parto. Pero estoy seguro de que fue mucho más. Además, por esa época mi padre viajaba mucho a Madrid, creemos que iba a la clínica San Ramón -centro salpicado por un escándalo de tráfico de niños que dejó centenares de afectados a finales de los 70 y principios de los 80- para intentar arreglar allí lo del niño", cuenta Miguel.
Y prosigue: "A los días de tenerme, vendieron la casa y se mudaron a otro barrio en el que no les conocían para empezar allí como una familia normal. Nadie sabía que mi madre no había estado embarazada".
""La historia de Miguel se diferencia de la de otros niños robados -entre 200.000 y 300.000 personas, según las investigaciones de abogados-, en que la madre dio el consentimiento para el 'traspaso' del pequeño. Tanto ella -de la que se desconocen sus circunstancias personales en aquella época- como los adoptantes accedieron al trato, que se concretó en la antigua clínica Rotger, un centro privado hoy remodelado en otro lugar de la isla. Pero las irregularidades existen: el bebé fue inscrito en el Registro Civil como hijo natural. La adopción no fue legal y la forma de llegar a ella, tampoco.
"En mi partida de nacimiento figura que nací en agosto de 1969 en ese centro y el nombre del doctor y la matrona que supuestamente trataron a mi madre", cuenta Miguel. La mujer ya se ha jubilado, pero el médico sigue en activo, así que decidió ir a verle en busca de datos. "Me contó que sí, que la factura era la que se hacía por los partos en la clínica, pero que no se acuerda de nada. No está dispuesto a contar nada".
Pendiente de una prueba de ADN
"Tampoco es que quiera pasar la Navidad con esa mujer que se supone que es mi madre, pero tengo derecho a saber qué pasó conmigo"Impotente, Miguel recurrió a los servicios de un detective privado, quien, apoyado por peritos caligráficos y siguiendo el nombre y la firma que aparecían en la carta de renuncia de la mujer, la han localizado en un pueblo de Córdoba. Miguel no dudó y en seguida se puso en contacto con ella. Sin mucho éxito. "La llamé por teléfono y se puso su hija -¡resulta que también tengo una hermana!, luego habló ella y me dijo que no sabía de lo que le estaba hablando y que la dejara tranquila". Así que decidió ir a verla en persona. "Al verme se quedó muy preocupada, pero me volvió a repetir que no sabe nada".
Frustrado, Miguel ha decidido recurrir a la justicia y se ha sumado a la causa colectiva que Anadir -Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Ilegales- presentará ante la Fiscalía el próximo 27 de enero. Su objetivo es que se obligue a la mujer a hacerse una prueba de ADN que establezca si efectivamente es su madre.
"No he querido mover legalmente nada hasta que mis padres hubiesen muerto. Al fin y al cabo, son los que me han cuidado siempre y no quería que pareciese que voy contra ellos. Y tampoco es que quiera pasar la Navidad con esta mujer que se supone que es mi madre, pero tengo derecho a saber qué pasó conmigo, porqué me dio en adopción. Ahora mismo ni siquiera sé si he nacido en Córdoba o en Palma", termina
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/14/espana/1292339055.html
Hay libros que he comenzado... y los he tenido que dejar de leer... la tristeza, la responsabilidad me sobrepasaban.... pasado un tiempo volvía a ellos...... a digerir algunas cosas y a aprender casi siempre....
Pero hay veces... que determinados libros artículos... me producen una enorme pena... una pena con mayusculas...
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/14/espana/1292339055.html
Una carta de renuncia de un hijo, una partida de nacimiento manipulada, un médico que sigue en activo y una supuesta madre que se desentiende de lo ocurrido. Son los ingredientes de la historia de Miguel Morro, uno de esos niños que cambiaron de manos de forma irregular en los años 60. No lo supo hasta hace cuatro años, cuando superaba ya los 35.
"Mi madre decía que fue cosa de mi padre, que un día llegó a casa conmigo en brazos, como quien lleva a un perro, y ella nunca supo cómo se hicieron las cosas""En el bautizo de mi hijo, mi mujer y yo decidimos regular nuestra situación e inscribirnos como matrimonio por lo que pudiera pasar", cuenta. Fue entonces cuando se desencadenó su historia. "Completamente en broma, el cura le dijo a mi madre 'Venga, vamos a casar a tu hijo, porque es tu hijo, ¿verdad?'". Una pregunta sin mala intención que hizo que en la cabeza de Margarita, la que hasta entonces Miguel creía su madre, saltasen las alarmas. "Empezó a agobiarse y a pensar que todo el mundo sabía la verdad, así que un día me sentó en la butaca de las visitas de casa y me lo contó todo", recuerda Miguel.
Todo es que le habían comprado a otra mujer en 1965 a través de una clínica privada de Palma de Mallorca. Y hay un papel que lo certifica. En él, una mujer renuncia a su bebé -Miguel-, con su cuñado como testigo. "Al parecer, mi padre le exigió que firmase ese papel para evitar problemas después", cuenta Miguel. Y lo consiguió. No volvieron a saber nada de la madre natural hasta ahora, cuando el interesado ha decidido buscarla.
Una vida ficticia con un hijo inscrito como natural
Partida de nacimiento de Miguel, en la que no figura como adoptado.
"Cuando me enteré de la verdad me sentí engañado y con mucha rabia. Además, mi madre no quiso contarme nada. Decía que fue cosa de mi padre, que un día llegó a casa conmigo en brazos, como quien lleva a un perro, y ella nunca supo cómo se hicieron las cosas". El padre se murió a los dos años de nacer Miguel, por lo que tampoco ha podido recurrir a él en busca de luz. "Trabajaba en una constructora y tenía bastante dinero. Según pone en el recibo de la clínica en la que supuestamente nací pagaron 5.000 pesetas como gastos del parto. Pero estoy seguro de que fue mucho más. Además, por esa época mi padre viajaba mucho a Madrid, creemos que iba a la clínica San Ramón -centro salpicado por un escándalo de tráfico de niños que dejó centenares de afectados a finales de los 70 y principios de los 80- para intentar arreglar allí lo del niño", cuenta Miguel.
Y prosigue: "A los días de tenerme, vendieron la casa y se mudaron a otro barrio en el que no les conocían para empezar allí como una familia normal. Nadie sabía que mi madre no había estado embarazada".
""La historia de Miguel se diferencia de la de otros niños robados -entre 200.000 y 300.000 personas, según las investigaciones de abogados-, en que la madre dio el consentimiento para el 'traspaso' del pequeño. Tanto ella -de la que se desconocen sus circunstancias personales en aquella época- como los adoptantes accedieron al trato, que se concretó en la antigua clínica Rotger, un centro privado hoy remodelado en otro lugar de la isla. Pero las irregularidades existen: el bebé fue inscrito en el Registro Civil como hijo natural. La adopción no fue legal y la forma de llegar a ella, tampoco.
"En mi partida de nacimiento figura que nací en agosto de 1969 en ese centro y el nombre del doctor y la matrona que supuestamente trataron a mi madre", cuenta Miguel. La mujer ya se ha jubilado, pero el médico sigue en activo, así que decidió ir a verle en busca de datos. "Me contó que sí, que la factura era la que se hacía por los partos en la clínica, pero que no se acuerda de nada. No está dispuesto a contar nada".
Pendiente de una prueba de ADN
"Tampoco es que quiera pasar la Navidad con esa mujer que se supone que es mi madre, pero tengo derecho a saber qué pasó conmigo"Impotente, Miguel recurrió a los servicios de un detective privado, quien, apoyado por peritos caligráficos y siguiendo el nombre y la firma que aparecían en la carta de renuncia de la mujer, la han localizado en un pueblo de Córdoba. Miguel no dudó y en seguida se puso en contacto con ella. Sin mucho éxito. "La llamé por teléfono y se puso su hija -¡resulta que también tengo una hermana!, luego habló ella y me dijo que no sabía de lo que le estaba hablando y que la dejara tranquila". Así que decidió ir a verla en persona. "Al verme se quedó muy preocupada, pero me volvió a repetir que no sabe nada".
Frustrado, Miguel ha decidido recurrir a la justicia y se ha sumado a la causa colectiva que Anadir -Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Ilegales- presentará ante la Fiscalía el próximo 27 de enero. Su objetivo es que se obligue a la mujer a hacerse una prueba de ADN que establezca si efectivamente es su madre.
"No he querido mover legalmente nada hasta que mis padres hubiesen muerto. Al fin y al cabo, son los que me han cuidado siempre y no quería que pareciese que voy contra ellos. Y tampoco es que quiera pasar la Navidad con esta mujer que se supone que es mi madre, pero tengo derecho a saber qué pasó conmigo, porqué me dio en adopción. Ahora mismo ni siquiera sé si he nacido en Córdoba o en Palma", termina
http://www.elmundo.es/elmundo/2010/12/14/espana/1292339055.html
viernes, 10 de diciembre de 2010
Sentimientos....
Me interesa especialmente la manera elaborar y tener los recursos necesarios para conducir las preguntas de mi niña , las no preguntas, los comportamientos, el lenguaje verbal y no verbal... un libro que me está ayudando en esto es "Como hablar para que sus hijos les escuchen y como escuchar para que sus hijos hablen" de Adele Faber y Elaine Mazlish...
Un artículo muy interesante es el plasmado en el blog "adopción por dentro" http://adopcionpordentro.blogspot.com/2010/10/siete-es-magico.html
del cual quiero resaltar el siguiente fragmento que me ha llamado la atención, siendo, todo el muy interesante
"He notado que las preocupaciones de mi hija han ido evolucionando así: primero, con 3 años, sólo quería saber si había estado en mi barriga. Con 4 y 5 años, el tema central fue sus padres biológicos, donde estaban, como eran y cuando y como podríamos ponernos en contacto con ellos (cosa difícil). Con 6 años quería saber porque era adoptada ella (cuando tantos otros niños no lo son). Ahora con 7, está profundizando en su historia a una velocidad que me marea. Después de bastante tiempo sin hacer mucha mención de su adopción, tiene muchísimas preguntas:
¿Porque no se quedaron conmigo?
¿Tiene hermanos biológicos?
¿Le dieron un abrazo antes de separarse de ella?
No tengo respuestas pero estoy siguiendo la norma número una: decir siempre la verdad - con cariño, con suavidad, con diplomacia. La verdad es que no sé, pero si yo estuviera en el lugar de sus padres biológicos sé que estaría muy, muy dolida si tenía que separarme de un hijo mio.
También estoy aprendiendo a devolverle la pregunta: "¿Y tu que piensas"? o "¿Que hubieras hecho?" Por ejemplo, cuando me preguntó si sus padres la habían dado un abrazo antes de separarse de ella, (en medio de mi asombro por tal pregunta) le pregunté "¿Y tu, que hubieras hecho? ¿Darías un abrazo y un beso a un bebé si tenías que separarte de ella?" También la aseguré, "Yo, en su lugar sí lo hubiera hecho." Esto lo aprendí de los servicios de adopción de la Junta de Andalucia - muy buena técnica. Funciona muy bien." http://adopcionpordentro.blogspot.com/
Su recomendación, de este libro "Como hablar para que sus hijos les escuchen y como escuchar para que sus hijos hablen" de Adele Faber y Elaine Mazlish, del cual he sintetizado lo que pienso, más me ayudará.....
Como ayudar a mi hija a expresar sus sentimientos,
"- Escuchar con atención
- Reconocer los sentimientos con un "vaya" " ya veo" "parece muy frustante" " ya veo que está apenada.."
- Dar nombre a los sentimientos, esto es lo que más práctica y concentración, ya para captar simplemente lo que el pequeño dice, sino para ir más allá e identificar lo que está sintiendo en el momento. Sin embardo, es esencial que proporciones a nuestros hijos un léxico que exprese su realidad interior. Una vez que sepan los términos propios de su experiencia, empezaran a ayudarse a sí mismo.
- Conceder al niño sus deseos en fantasia "Ojala pudiera...."
" los sentimientos negativos son los que exigen toda nuestra habilidad. Aquí es donde debemos superar la vieja tentación de desatender, negar, moralizar, etc. Un padre nos dejo que lo que le habia permitido sensibilizarse a las necesidades emocionales de su jijo fué equiparar sus sentimientos heridos, infelices, con los golpes físicos. de alguna manera, la imagen de un corte o una magulladura le ayudó a entender que su hijo precisaba una atención tan pronta y tan seria a sus sentimientos dañados como a una contusión en la rodilla"
" realizar un dibujo explicando como se siente"´
Colaboración
. Describir lo que ve "el agua de la bañera está a punto de rebosar" cuando los adultos describen el problema, dan a uss hijos la oportunidad de entender por si mismo lo que hay que hacer.
. Dar información, cuando se les da la información precisa, los niños uelen saber de modo automático cómo han de actuar.
.Utilización de lenguaje sencillo, a los niños les disguntan los sermones, las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor.
. Comentarle los propios sentimientos.
. Escribir una nota
...... poquito a poco iré añadiendo esta entrada .. ....
Un artículo muy interesante es el plasmado en el blog "adopción por dentro" http://adopcionpordentro.blogspot.com/2010/10/siete-es-magico.html
del cual quiero resaltar el siguiente fragmento que me ha llamado la atención, siendo, todo el muy interesante
"He notado que las preocupaciones de mi hija han ido evolucionando así: primero, con 3 años, sólo quería saber si había estado en mi barriga. Con 4 y 5 años, el tema central fue sus padres biológicos, donde estaban, como eran y cuando y como podríamos ponernos en contacto con ellos (cosa difícil). Con 6 años quería saber porque era adoptada ella (cuando tantos otros niños no lo son). Ahora con 7, está profundizando en su historia a una velocidad que me marea. Después de bastante tiempo sin hacer mucha mención de su adopción, tiene muchísimas preguntas:
¿Porque no se quedaron conmigo?
¿Tiene hermanos biológicos?
¿Le dieron un abrazo antes de separarse de ella?
No tengo respuestas pero estoy siguiendo la norma número una: decir siempre la verdad - con cariño, con suavidad, con diplomacia. La verdad es que no sé, pero si yo estuviera en el lugar de sus padres biológicos sé que estaría muy, muy dolida si tenía que separarme de un hijo mio.
También estoy aprendiendo a devolverle la pregunta: "¿Y tu que piensas"? o "¿Que hubieras hecho?" Por ejemplo, cuando me preguntó si sus padres la habían dado un abrazo antes de separarse de ella, (en medio de mi asombro por tal pregunta) le pregunté "¿Y tu, que hubieras hecho? ¿Darías un abrazo y un beso a un bebé si tenías que separarte de ella?" También la aseguré, "Yo, en su lugar sí lo hubiera hecho." Esto lo aprendí de los servicios de adopción de la Junta de Andalucia - muy buena técnica. Funciona muy bien." http://adopcionpordentro.blogspot.com/
Su recomendación, de este libro "Como hablar para que sus hijos les escuchen y como escuchar para que sus hijos hablen" de Adele Faber y Elaine Mazlish, del cual he sintetizado lo que pienso, más me ayudará.....
Como ayudar a mi hija a expresar sus sentimientos,
"- Escuchar con atención
- Reconocer los sentimientos con un "vaya" " ya veo" "parece muy frustante" " ya veo que está apenada.."
- Dar nombre a los sentimientos, esto es lo que más práctica y concentración, ya para captar simplemente lo que el pequeño dice, sino para ir más allá e identificar lo que está sintiendo en el momento. Sin embardo, es esencial que proporciones a nuestros hijos un léxico que exprese su realidad interior. Una vez que sepan los términos propios de su experiencia, empezaran a ayudarse a sí mismo.
- Conceder al niño sus deseos en fantasia "Ojala pudiera...."
" los sentimientos negativos son los que exigen toda nuestra habilidad. Aquí es donde debemos superar la vieja tentación de desatender, negar, moralizar, etc. Un padre nos dejo que lo que le habia permitido sensibilizarse a las necesidades emocionales de su jijo fué equiparar sus sentimientos heridos, infelices, con los golpes físicos. de alguna manera, la imagen de un corte o una magulladura le ayudó a entender que su hijo precisaba una atención tan pronta y tan seria a sus sentimientos dañados como a una contusión en la rodilla"
" realizar un dibujo explicando como se siente"´
Colaboración
. Describir lo que ve "el agua de la bañera está a punto de rebosar" cuando los adultos describen el problema, dan a uss hijos la oportunidad de entender por si mismo lo que hay que hacer.
. Dar información, cuando se les da la información precisa, los niños uelen saber de modo automático cómo han de actuar.
.Utilización de lenguaje sencillo, a los niños les disguntan los sermones, las explicaciones largas. Para ellos, cuanto más breve sea el recordatorio mucho mejor.
. Comentarle los propios sentimientos.
. Escribir una nota
...... poquito a poco iré añadiendo esta entrada .. ....
lunes, 6 de diciembre de 2010
Sentidos....
Está entrada esta realizada, reflexionando, haciendolo pensando en los sentimientos plasmados por otra madre adoptiva.... que sigo su blog de forma bastante asidua http://cuadernoderetazos.wordpress.com/, y habla de nuestra vinculación... no de la vinculación de nuestro bebe... sinó de la mia.. como su madre.....
Así que me he ido atrás en mis recuerdos... en que hize cuando sentí por primera vez a mi hija... Nuestro encuentro fué totalmente atípico... como he comentado superficialmente ya que no soy partidaria de de mostrar las fotografias de mis hijas, ni mis sentimientos..,.,, pero pienso que esto, puede ayudar a otras madres.
No fuí a China, por tener otra hija muy pequeña de apenas cinco meses, no consentí bajo ningún concepto que nadie, ni familiares ni amigos la recibieran en el aeropuerto, era "mi parto"... íbamos a estar las dos solas con su padre... y nadie más y así durante más de un mes......
Y luego... empezamos con lo básico... los institivo... lo primitivo... lo animal... lo que más nos unía... los sentidos.
El tacto, tocarla, acariciarla, tenerla en brazos constantemente, mimarma ir descubriendo con ella de nuevo su cuerpo y que ella lo hiciera conmigo...
El olfato, para mi es superimportante, considero que es el más primario, el del reconocimiento, así que después de dormirla, le ponía pañuelos que me gusta llevar en el cuello junto a su cama durante toda la noche
El gusto, le daba de comer con las manos.... se que puede resustar un poco primitivo... pero a las dos nos sirvió
El oido, yo no la he tenido en mi tripa, yo no la he sentido... ni tampoco ella me ha escuchado durante esos nueve meses... yo evidentemente no soy su madre biológica..... pero sigo durmiendola encima de mi algo que me supone un placer inmenso... sigo deseando que escuche mi corazón y la mezo con mi respiración, algo que hacia con su hermana cuando aún no había nacido y todo nos unia........
............ y así empezó todo
Es curiso, al releerme he visto..... que se me ha olvidado justamente, la vista , así que se lo he preguntado a su padre... le he dicho... no lo he puesto... no lo entiendo... y el me ha dicho esto... "vino después de cantidades ingentes de amor"... ... eso es todo.
Así que me he ido atrás en mis recuerdos... en que hize cuando sentí por primera vez a mi hija... Nuestro encuentro fué totalmente atípico... como he comentado superficialmente ya que no soy partidaria de de mostrar las fotografias de mis hijas, ni mis sentimientos..,.,, pero pienso que esto, puede ayudar a otras madres.
No fuí a China, por tener otra hija muy pequeña de apenas cinco meses, no consentí bajo ningún concepto que nadie, ni familiares ni amigos la recibieran en el aeropuerto, era "mi parto"... íbamos a estar las dos solas con su padre... y nadie más y así durante más de un mes......
Y luego... empezamos con lo básico... los institivo... lo primitivo... lo animal... lo que más nos unía... los sentidos.
El tacto, tocarla, acariciarla, tenerla en brazos constantemente, mimarma ir descubriendo con ella de nuevo su cuerpo y que ella lo hiciera conmigo...
El olfato, para mi es superimportante, considero que es el más primario, el del reconocimiento, así que después de dormirla, le ponía pañuelos que me gusta llevar en el cuello junto a su cama durante toda la noche
El gusto, le daba de comer con las manos.... se que puede resustar un poco primitivo... pero a las dos nos sirvió
El oido, yo no la he tenido en mi tripa, yo no la he sentido... ni tampoco ella me ha escuchado durante esos nueve meses... yo evidentemente no soy su madre biológica..... pero sigo durmiendola encima de mi algo que me supone un placer inmenso... sigo deseando que escuche mi corazón y la mezo con mi respiración, algo que hacia con su hermana cuando aún no había nacido y todo nos unia........
Es curiso, al releerme he visto..... que se me ha olvidado justamente, la vista , así que se lo he preguntado a su padre... le he dicho... no lo he puesto... no lo entiendo... y el me ha dicho esto... "vino después de cantidades ingentes de amor"... ... eso es todo.
martes, 2 de noviembre de 2010
Trabajando el vinculo afectivo...
Primero debemos tener en cuenta que crear unos lazos afectivos saludables con los hijos no sólo es cuestión de dedicar más tiempo sino buscar la calidad en esas relaciones. Es decir, no basta con que estemos cerca de ellos físicamente durante cierto tiempo sino que haya una relación dual adecuada, de comunicación y expresión de sentimientos.
a) Saber escuchar a nuestros hijos es la clave.
A muchos padres les parecerá trivial pequeñas anécdotas del colegio u otras que el hijo puede explicar comparadas con sus propios problemas. No obstante, puede que para ese hijo aquello tenga una importancia que transcienda a la comprensión o valoración del propio padre. Los adultos procesamos los problemas de forma diferente a los niños y nuestras claves de interpretación son sustancialmente diferentes a las que ellos utilizan. Por tanto ante cualquier demanda del niño debemos tener tiempo para escucharle.
Lo que nos importa como padres no es tanto solucionar el “problema puntual” de nuestro hijo sino lanzarle un mensaje muy potente que transciende al propio problema, a saber: “Tus padres están ahí para escucharte y ayudarte en lo que necesites”.
Esta es la mejor base para que los niños crezcan emocionalmente fuertes y reduzcamos los miedos y conductas desadaptadas a partir del reforzamiento de su propia seguridad afectiva.
Cuando el niño llega a la adolescencia los deberes ya deben estar hechos. Si los procesos de vinculación se han establecido correctamente, los problemas durante este período se minimizarán. El adolescente será capaz de verbalizar sus emociones y sentimientos y buscar el consejo de los padres cuando lo requiera. Hay que recordar al respecto que las figuras principales de vinculación durante la adolescencia son los iguales (amigos, compañeros) y los padres pasan a ser unos referentes secundarios en ese momento. No obstante, para los adolescentes que han sido capaces de desarrollar un apego seguro con sus padres seguirán necesitando su apoyo incondicional para ir superando los nuevos retos de la etapa. Como padres deberemos estar en la retaguardia preparados para escuchar y aconsejar cuando así se nos demande.
b) La empatía parental
La capacidad de percibir los signos emocionales del niño por las que manifiesta sus necesidades de atención afectiva y saberles dar la respuesta adecuada por parte de los padres es lo que denominamos empatía parental.
Uno de los principales obstáculos para que los padres escuchen a sus hijos es que dedican buena parte de su comunicación a reprenderles o a recordarles las normas de conducta que se esperan de ellos. Es muy fácil marcar conductas y diferenciar entre lo aceptable y lo inaceptable. Pero, si no sabemos interpretarlos, si no somos capaces de leer en clave emocional muchas de estas manifestaciones, es probable que no se sientan respetados ni comprendidos y, por tanto, no solucionemos el problema. Ello es especialmente importante durante la adolescencia.
c) El concepto de Resilencia parental
La Resilencia es un concepto que hace referencia a la capacidad de ciertas personas, también en los niños, para hacer frente a los factores y circunstancias adversas que nos depara la vida.
Los sujetos con resilencia son capaces de seguir construyendo su futuro de forma equilibrada y sana pese a las experiencias difíciles, los traumas vividos y las carencias afectivas tempranas. Podríamos decir que hay un cierto aprendizaje de las malas experiencias y un deseo que impulsa a estas personas a construir estrategias alternativas para llegar a funcionar mejor en todos los ámbitos, incluido el familiar, pese a las circunstancias adversas.
La resilencia es, por tanto, una de las habilidades básicas fundamentales deseables y esperables en los padres. No obstante, el desarrollo de esta capacidad es posible tanto para los padres como para los hijos y de su establecimiento en los más pequeños va a depender de la existencia de una parentalidad sana, competente y que sirva de modelo adecuado.
Los padres resilientes tienen la capacidad de establecer un vínculo afectivo (apego) a partir de procurar los necesarios cuidados tanto físicos (comida, higiene, etc.) como afectivos (amor incondicional, tiempos comunes, proximidad afectiva, etc.). No obstante, deben ser capaces, paralelamente a estos cuidados básicos, de compartir con sus hijos la idea de que el crecimiento y el desarrollo de todos los seres humanos y el de ellos, en particular, pasa por una serie de desafíos que forman parte de la vida y que algunos de ellos les provocarán dolor y frustración, pero que si confían en sus propios recursos y el apoyo de los suyos, podrán salir adelante.
Estos padres, en definitiva, tienen la capacidad de tomar el timón de sus vidas, saben identificar y analizar las situaciones problemáticas que afectan a la familia y tomar las decisiones oportunas con solicitud de ayuda si lo consideran necesario. Esto no lo hacen tanto desde el desánimo sino como de la voluntad e iniciativa de cambiar las cosas por el bien de toda la familia.
d ) Aprender a hablar de nuestros sentimientos y emociones
En los espacios comunes, cuando escuchemos y hablemos con nuestros hijos, debemos ser capaces de introducir el factor emocional. Debemos enseñarles a identificar sus emociones para que así puedan encauzarlas debidamente. Para ello debemos atender a lo que hace cada día (ir al colegio, de excursión, etc.), pero fundamentalmente a cómo se ha sentido en las diversas situaciones (triste, alegre, enfadado, rabioso, etc.).
Enseñarles a hablar acerca de sus sentimientos supone un buen recurso para construir una personalidad sana.
No se trata de que los padres hagamos un interrogatorio exhaustivo cada día, sino que seamos capaces de introducir estos elementos cuando se produzcan situaciones que así lo aconsejan (por ejemplo: un día en el que llega del cole llorando).
Un buen momento también para hablar de las emociones es cuando nuestro hijo ha tenido algún berrinche o mala conducta en casa. En estos casos es mejor dejar los “razonamientos” para más tarde cuando las cosas han vuelto a la normalidad. Un buen momento puede ser por la noche justo antes de acostarse. Entonces podemos analizar lo ocurrido y sacar las emociones de unos y otros. Los padres pueden manifestar su tristeza y decepción por la conducta de su hijo y éste explicará cómo se ha sentido antes y después de lo ocurrido. Todo ello independientemente de la sanción o castigo que hayan determinado los padres.
e) Ser coherentes y predecibles
Los padres son los referentes y los modelos principales hasta, al menos, la adolescencia.
Construir lazos afectivos significa también crear un entorno coherente y predecible. Si exigimos a nuestros hijos comportamientos o actitudes que son contrarias a nuestra propia forma de actuar, crearemos dudas y desorientación.
Es aconsejable que incluso cuando se dan conflictos serios entre la pareja, seamos capaces de consensuar unas líneas educativas comunes de actuación con ellos independientemente de nuestras diferencias como adultos.
En caso de separaciones sabemos que uno de los peores peligros que tienen nuestros hijos es el trato diferencial y la manipulación en contra del otro por parte de algunas personas irresponsables o egoístas dado que anteponen sus propios intereses a los del hijo en común.
f) Fomentar los estilos democráticos
Este estilo educativo denominado "democrático" y considerado como el óptimo, según algunos estudios, se caracteriza por que el niño se siente amado y aceptado, pero también comprende la necesidad de las reglas de conducta y las opiniones o creencias que sus padres consideran que han de seguirse. Como padres debemos saber ser generosos pero, a la vez, es imprescindible establecer límites claros a las conductas y demandas de nuestros hijos. Si así no se hace, las demandas aumentarán y la percepción del niño será de que tiene el control sobre nosotros y que sus solicitudes son derechos reales a los que no tiene por qué renunciar.
Reforzar la vinculación y proporcionales afecto no significa ceder a todas sus demandas.
g) Incrementar los tiempos de ocio juntos
Dedicar más tiempo con los hijos es siempre una buena elección pero deberemos también buscar una mejora en la calidad del mismo. De nada nos servirá estar todo el día con nuestros hijos si ello no nos proporciona espacios comunes de juego y comunicación. Los juegos familiares, la lectura de cuentos a los más pequeños, el poder hablar de temas de su interés a los adolescentes, etc. son actividades esenciales para potenciar los lazos afectivos.
Es también muy importante hablar sobre lo que sucede y nos preocupa en el día a día. Actualmente la televisión, las nuevas tecnologías, etc, nos roban espacios comunes y se hace más difícil el intercambio de experiencias entre padres e hijos. Hay que buscar o crear los espacios necesarios si no existen.
Para crear espacios de comunicación de forma estructurada (cuando éstos no existen o son escasos) puede resultar útil introducir lo que llamamos Diario Emocional. Se trata de una pequeña libreta (escogida por el niño) donde va anotando las pequeñas incidencias del día (bajo supervisión de los padres) y también lo más importante: las diferentes emociones implicadas. Es un ejercicio de reconocimiento y trabajo sobre las emociones que ayuda a los niños a expresar sus sentimientos y a los padres a conocerlos para poder ayudarles más eficazmente y prevenir la aparición de conductas no deseadas.
"El éxito como personas de nuestros hijos en un futuro no dependerá de lo que les hemos podido dar materialmente, sino de la intensidad y calidad de las relaciones afectivas que hemos sido capaces de construir con ellos desde la infancia
http://www.psicodiagnosis.es/areageneral/trabajandoelvinculoafectivoconnuestroshijos/index.php
a) Saber escuchar a nuestros hijos es la clave.
A muchos padres les parecerá trivial pequeñas anécdotas del colegio u otras que el hijo puede explicar comparadas con sus propios problemas. No obstante, puede que para ese hijo aquello tenga una importancia que transcienda a la comprensión o valoración del propio padre. Los adultos procesamos los problemas de forma diferente a los niños y nuestras claves de interpretación son sustancialmente diferentes a las que ellos utilizan. Por tanto ante cualquier demanda del niño debemos tener tiempo para escucharle.
Lo que nos importa como padres no es tanto solucionar el “problema puntual” de nuestro hijo sino lanzarle un mensaje muy potente que transciende al propio problema, a saber: “Tus padres están ahí para escucharte y ayudarte en lo que necesites”.
Esta es la mejor base para que los niños crezcan emocionalmente fuertes y reduzcamos los miedos y conductas desadaptadas a partir del reforzamiento de su propia seguridad afectiva.
Cuando el niño llega a la adolescencia los deberes ya deben estar hechos. Si los procesos de vinculación se han establecido correctamente, los problemas durante este período se minimizarán. El adolescente será capaz de verbalizar sus emociones y sentimientos y buscar el consejo de los padres cuando lo requiera. Hay que recordar al respecto que las figuras principales de vinculación durante la adolescencia son los iguales (amigos, compañeros) y los padres pasan a ser unos referentes secundarios en ese momento. No obstante, para los adolescentes que han sido capaces de desarrollar un apego seguro con sus padres seguirán necesitando su apoyo incondicional para ir superando los nuevos retos de la etapa. Como padres deberemos estar en la retaguardia preparados para escuchar y aconsejar cuando así se nos demande.
b) La empatía parental
La capacidad de percibir los signos emocionales del niño por las que manifiesta sus necesidades de atención afectiva y saberles dar la respuesta adecuada por parte de los padres es lo que denominamos empatía parental.
Uno de los principales obstáculos para que los padres escuchen a sus hijos es que dedican buena parte de su comunicación a reprenderles o a recordarles las normas de conducta que se esperan de ellos. Es muy fácil marcar conductas y diferenciar entre lo aceptable y lo inaceptable. Pero, si no sabemos interpretarlos, si no somos capaces de leer en clave emocional muchas de estas manifestaciones, es probable que no se sientan respetados ni comprendidos y, por tanto, no solucionemos el problema. Ello es especialmente importante durante la adolescencia.
c) El concepto de Resilencia parental
La Resilencia es un concepto que hace referencia a la capacidad de ciertas personas, también en los niños, para hacer frente a los factores y circunstancias adversas que nos depara la vida.
Los sujetos con resilencia son capaces de seguir construyendo su futuro de forma equilibrada y sana pese a las experiencias difíciles, los traumas vividos y las carencias afectivas tempranas. Podríamos decir que hay un cierto aprendizaje de las malas experiencias y un deseo que impulsa a estas personas a construir estrategias alternativas para llegar a funcionar mejor en todos los ámbitos, incluido el familiar, pese a las circunstancias adversas.
La resilencia es, por tanto, una de las habilidades básicas fundamentales deseables y esperables en los padres. No obstante, el desarrollo de esta capacidad es posible tanto para los padres como para los hijos y de su establecimiento en los más pequeños va a depender de la existencia de una parentalidad sana, competente y que sirva de modelo adecuado.
Los padres resilientes tienen la capacidad de establecer un vínculo afectivo (apego) a partir de procurar los necesarios cuidados tanto físicos (comida, higiene, etc.) como afectivos (amor incondicional, tiempos comunes, proximidad afectiva, etc.). No obstante, deben ser capaces, paralelamente a estos cuidados básicos, de compartir con sus hijos la idea de que el crecimiento y el desarrollo de todos los seres humanos y el de ellos, en particular, pasa por una serie de desafíos que forman parte de la vida y que algunos de ellos les provocarán dolor y frustración, pero que si confían en sus propios recursos y el apoyo de los suyos, podrán salir adelante.
Estos padres, en definitiva, tienen la capacidad de tomar el timón de sus vidas, saben identificar y analizar las situaciones problemáticas que afectan a la familia y tomar las decisiones oportunas con solicitud de ayuda si lo consideran necesario. Esto no lo hacen tanto desde el desánimo sino como de la voluntad e iniciativa de cambiar las cosas por el bien de toda la familia.
d ) Aprender a hablar de nuestros sentimientos y emociones
En los espacios comunes, cuando escuchemos y hablemos con nuestros hijos, debemos ser capaces de introducir el factor emocional. Debemos enseñarles a identificar sus emociones para que así puedan encauzarlas debidamente. Para ello debemos atender a lo que hace cada día (ir al colegio, de excursión, etc.), pero fundamentalmente a cómo se ha sentido en las diversas situaciones (triste, alegre, enfadado, rabioso, etc.).
Enseñarles a hablar acerca de sus sentimientos supone un buen recurso para construir una personalidad sana.
No se trata de que los padres hagamos un interrogatorio exhaustivo cada día, sino que seamos capaces de introducir estos elementos cuando se produzcan situaciones que así lo aconsejan (por ejemplo: un día en el que llega del cole llorando).
Un buen momento también para hablar de las emociones es cuando nuestro hijo ha tenido algún berrinche o mala conducta en casa. En estos casos es mejor dejar los “razonamientos” para más tarde cuando las cosas han vuelto a la normalidad. Un buen momento puede ser por la noche justo antes de acostarse. Entonces podemos analizar lo ocurrido y sacar las emociones de unos y otros. Los padres pueden manifestar su tristeza y decepción por la conducta de su hijo y éste explicará cómo se ha sentido antes y después de lo ocurrido. Todo ello independientemente de la sanción o castigo que hayan determinado los padres.
e) Ser coherentes y predecibles
Los padres son los referentes y los modelos principales hasta, al menos, la adolescencia.
Construir lazos afectivos significa también crear un entorno coherente y predecible. Si exigimos a nuestros hijos comportamientos o actitudes que son contrarias a nuestra propia forma de actuar, crearemos dudas y desorientación.
Es aconsejable que incluso cuando se dan conflictos serios entre la pareja, seamos capaces de consensuar unas líneas educativas comunes de actuación con ellos independientemente de nuestras diferencias como adultos.
En caso de separaciones sabemos que uno de los peores peligros que tienen nuestros hijos es el trato diferencial y la manipulación en contra del otro por parte de algunas personas irresponsables o egoístas dado que anteponen sus propios intereses a los del hijo en común.
f) Fomentar los estilos democráticos
Este estilo educativo denominado "democrático" y considerado como el óptimo, según algunos estudios, se caracteriza por que el niño se siente amado y aceptado, pero también comprende la necesidad de las reglas de conducta y las opiniones o creencias que sus padres consideran que han de seguirse. Como padres debemos saber ser generosos pero, a la vez, es imprescindible establecer límites claros a las conductas y demandas de nuestros hijos. Si así no se hace, las demandas aumentarán y la percepción del niño será de que tiene el control sobre nosotros y que sus solicitudes son derechos reales a los que no tiene por qué renunciar.
Reforzar la vinculación y proporcionales afecto no significa ceder a todas sus demandas.
g) Incrementar los tiempos de ocio juntos
Dedicar más tiempo con los hijos es siempre una buena elección pero deberemos también buscar una mejora en la calidad del mismo. De nada nos servirá estar todo el día con nuestros hijos si ello no nos proporciona espacios comunes de juego y comunicación. Los juegos familiares, la lectura de cuentos a los más pequeños, el poder hablar de temas de su interés a los adolescentes, etc. son actividades esenciales para potenciar los lazos afectivos.
Es también muy importante hablar sobre lo que sucede y nos preocupa en el día a día. Actualmente la televisión, las nuevas tecnologías, etc, nos roban espacios comunes y se hace más difícil el intercambio de experiencias entre padres e hijos. Hay que buscar o crear los espacios necesarios si no existen.
Para crear espacios de comunicación de forma estructurada (cuando éstos no existen o son escasos) puede resultar útil introducir lo que llamamos Diario Emocional. Se trata de una pequeña libreta (escogida por el niño) donde va anotando las pequeñas incidencias del día (bajo supervisión de los padres) y también lo más importante: las diferentes emociones implicadas. Es un ejercicio de reconocimiento y trabajo sobre las emociones que ayuda a los niños a expresar sus sentimientos y a los padres a conocerlos para poder ayudarles más eficazmente y prevenir la aparición de conductas no deseadas.
"El éxito como personas de nuestros hijos en un futuro no dependerá de lo que les hemos podido dar materialmente, sino de la intensidad y calidad de las relaciones afectivas que hemos sido capaces de construir con ellos desde la infancia
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Orientación para los padres...
Hemos expuesto en esta página
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que el comportamiento y forma de ser de cada niño es diferente en función de múltiples factores tanto internos como externos. En los niños adoptados adquieren además gran importancia su historia previa a la adopción, así como sus posibilidades de vinculación temprana como elementos principales para asegurar su estabilidad afectiva y emocional.
Teniendo en cuenta todos estos factores, a continuación exponemos algunas pautas generales para ayudar a los padres a comprender, regular y normalizar aquellas conductas o emociones que sean susceptibles de mejorar en el seno familiar.
1. Muchas de las conductas del niño debemos entenderlas en clave emocional. Por tanto su corrección no sólo pasa por modificar las conductas externas que se manifiestan sino también trabajar su origen de base emocional.
2. El niño y la familia necesitarán un tiempo para adaptarse mutuamente. Los contratiempos y dificultades forman parte de un proceso natural que irá mejorando si conocemos las características de estos niños y la forma de actuar.
3. Debemos ser claros en el establecimiento de los límites y en el cumplimiento de los castigos cuando los establecemos, pero, del mismo modo, sabremos dar un soporte afectivo real dedicándoles el tiempo necesario.
4. Ante conductas disruptivas (rabietas, desobediencia, etc.) podemos aplicar los métodos tradicionales de modificación de conducta como el tiempo fuera o el coste de la respuesta (retirada de algún privilegio: jugar a la Play, ver tv. etc.). No obstante, es importante tener en cuenta algunos detalles en su aplicación dentro de este colectivo:
1º- Ante episodios disruptivos, no alzar la voz, no mostrarse excesivamente nervioso lo que podría suponer un empeoramiento de las cosas. Tampoco intente razonar nada con el niño en ese momento. Limítese a retirar al niño del escenario (cuando sea posible) o retírense los padres dejándolo temporalmente sólo.
2º- Hágale saber que está decepcionado con su comportamiento (no con él) y que eso pone triste a los padres. De lo que se trata es de marcar una distancia física y emocional de forma momentánea con el niño. La idea es que si lo que quiere es llamar nuestra atención o ponernos a prueba no lo va a conseguir por estos medios y deberá corregirlos. El niño irá aprendiendo e interiorizando estos patrones aunque puede llevarle algún tiempo. Muchas de estas conductas obedecen a mecanismos inconscientes y fuera del control voluntario del niño.
3º- Los razonamientos con nuestros hijos acerca de sus emociones y conductas deben siempre hacerse en frío, en momentos tranquilos. Con los más pequeños nos ayudarán cuentos que escenifiquen situaciones parecidas a las que intentamos controlar.
Evidentemente, no basta con saber controlar la conducta, hay que establecer las medidas adecuadas para potenciar la vinculación afectiva dentro de la familia.
Potenciar una buena vinculación siempre supone establecer unos canales comunicativos eficaces. En este sentido es importante:
Saber escuchar:
Tomar con seriedad cada pregunta y ofrecerle una respuesta clara y entendible a su edad. Podemos ayudarnos de ejemplos con personas o situaciones que el niño conoce y le resultan familiares.
Aprender a expresar emociones y sentimientos:
Es muy importante fomentar la expresión y comunicación de emociones. A medida que el niño es capaz de verbalizar sus sentimientos reduciremos miedos, aumentaremos su autoestima y disminuirán las conductas desadaptadas.
Una forma de hacerlo es creando espacios dedicados a hablar de ellos. En nuestra página: El Diario emocional se expone un instrumento que puede resultar útil en estos casos.
Decir la verdad. Explicar su origen:
En niños adoptados con solo meses de vida no tendrán recuerdos del pasado y a partir de los tres años y dependiendo del grado de madurez del niño, es posible que empiece a hacer preguntas. Debemos evitar el riesgo que le llegue información por otras vías, en especial, justo cuando comience a ir al colegio y, por tanto, deberemos explicarle su origen. Esto debe hacerse progresivamente, con mucha naturalidad, evitando los detalles dolorosos.
Es muy importante transmitirle que él siempre fue muy deseado y aunque creció en otra tripa, sus papas actuales ya lo estaban esperando para ser todos felices.
En todo caso se recomienda que la revelación de la adopción se haga antes de los 6 años.
Para los niños provenientes de otras culturas o países, es necesario ir trabajando un recuerdo positivo del mismo, en especial con niños de más de 7 u 8 años. Se trata de integrar su pasado con respeto a sus orígenes y su presente. Esto puede ayudarle a formar una personalidad más estable y segura.
http://www.psicodiagnosis.es/areageneral/claves-para-comprender-a-los-hijos-adoptados/index.php
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que el comportamiento y forma de ser de cada niño es diferente en función de múltiples factores tanto internos como externos. En los niños adoptados adquieren además gran importancia su historia previa a la adopción, así como sus posibilidades de vinculación temprana como elementos principales para asegurar su estabilidad afectiva y emocional.
Teniendo en cuenta todos estos factores, a continuación exponemos algunas pautas generales para ayudar a los padres a comprender, regular y normalizar aquellas conductas o emociones que sean susceptibles de mejorar en el seno familiar.
1. Muchas de las conductas del niño debemos entenderlas en clave emocional. Por tanto su corrección no sólo pasa por modificar las conductas externas que se manifiestan sino también trabajar su origen de base emocional.
2. El niño y la familia necesitarán un tiempo para adaptarse mutuamente. Los contratiempos y dificultades forman parte de un proceso natural que irá mejorando si conocemos las características de estos niños y la forma de actuar.
3. Debemos ser claros en el establecimiento de los límites y en el cumplimiento de los castigos cuando los establecemos, pero, del mismo modo, sabremos dar un soporte afectivo real dedicándoles el tiempo necesario.
4. Ante conductas disruptivas (rabietas, desobediencia, etc.) podemos aplicar los métodos tradicionales de modificación de conducta como el tiempo fuera o el coste de la respuesta (retirada de algún privilegio: jugar a la Play, ver tv. etc.). No obstante, es importante tener en cuenta algunos detalles en su aplicación dentro de este colectivo:
1º- Ante episodios disruptivos, no alzar la voz, no mostrarse excesivamente nervioso lo que podría suponer un empeoramiento de las cosas. Tampoco intente razonar nada con el niño en ese momento. Limítese a retirar al niño del escenario (cuando sea posible) o retírense los padres dejándolo temporalmente sólo.
2º- Hágale saber que está decepcionado con su comportamiento (no con él) y que eso pone triste a los padres. De lo que se trata es de marcar una distancia física y emocional de forma momentánea con el niño. La idea es que si lo que quiere es llamar nuestra atención o ponernos a prueba no lo va a conseguir por estos medios y deberá corregirlos. El niño irá aprendiendo e interiorizando estos patrones aunque puede llevarle algún tiempo. Muchas de estas conductas obedecen a mecanismos inconscientes y fuera del control voluntario del niño.
3º- Los razonamientos con nuestros hijos acerca de sus emociones y conductas deben siempre hacerse en frío, en momentos tranquilos. Con los más pequeños nos ayudarán cuentos que escenifiquen situaciones parecidas a las que intentamos controlar.
Evidentemente, no basta con saber controlar la conducta, hay que establecer las medidas adecuadas para potenciar la vinculación afectiva dentro de la familia.
Potenciar una buena vinculación siempre supone establecer unos canales comunicativos eficaces. En este sentido es importante:
Saber escuchar:
Tomar con seriedad cada pregunta y ofrecerle una respuesta clara y entendible a su edad. Podemos ayudarnos de ejemplos con personas o situaciones que el niño conoce y le resultan familiares.
Aprender a expresar emociones y sentimientos:
Es muy importante fomentar la expresión y comunicación de emociones. A medida que el niño es capaz de verbalizar sus sentimientos reduciremos miedos, aumentaremos su autoestima y disminuirán las conductas desadaptadas.
Una forma de hacerlo es creando espacios dedicados a hablar de ellos. En nuestra página: El Diario emocional se expone un instrumento que puede resultar útil en estos casos.
Decir la verdad. Explicar su origen:
En niños adoptados con solo meses de vida no tendrán recuerdos del pasado y a partir de los tres años y dependiendo del grado de madurez del niño, es posible que empiece a hacer preguntas. Debemos evitar el riesgo que le llegue información por otras vías, en especial, justo cuando comience a ir al colegio y, por tanto, deberemos explicarle su origen. Esto debe hacerse progresivamente, con mucha naturalidad, evitando los detalles dolorosos.
Es muy importante transmitirle que él siempre fue muy deseado y aunque creció en otra tripa, sus papas actuales ya lo estaban esperando para ser todos felices.
En todo caso se recomienda que la revelación de la adopción se haga antes de los 6 años.
Para los niños provenientes de otras culturas o países, es necesario ir trabajando un recuerdo positivo del mismo, en especial con niños de más de 7 u 8 años. Se trata de integrar su pasado con respeto a sus orígenes y su presente. Esto puede ayudarle a formar una personalidad más estable y segura.
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sábado, 30 de octubre de 2010
Rod Stewart
El músico Rod Stewart ha hablado, en el programa The Joy Behar Show, acerca de la difícil decisión de dar en adopción a su hija mayor Sarah. "Fue dada en adopción cuando yo tenía 17 o 18 años. No tenía dinero" comentó. Sarah, que tiene ahora 46 años, nació de la relación del cantante con una estudiante de arte. Fue adoptada por Evelyn Streeter y su marido. Rod y su hija tuvieron algún contacto durante los años ochenta. Y ahora Rod, que tiene siete hijos y otro en camino, ha contactado con ella tras conocer la muerte de sus padres adoptivos. Rod dijo: "Desde que su madre y su padre murieron, hemos intentado encontrarnos y acercarnos y está funcionando bastante bien"
http://www.dailymail.co.uk/home/index.html
http://www.rodstewart.com/us/home
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domingo, 24 de octubre de 2010
Interculturalidad y Adopción internacional
Fernando Barbosa, antropólogo, investigador y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid.
La conferencia se dividía en cuatro capítulos:
- Presencia (ineludible) de los factores culturales
- Conveniencia de manejar adecuadamente los factores culturales.
- Marco conceptual para la interculturalidad ( cómo definir cultura, etnia, raza, dinámica de relaciones interétnicas, el racismo, sus causas y consecuencias...)
- Decálogo de recomendaciones
1.- Presencia (ineludible) de los factores culturales.
La introducción fue un recordatorio de cuánto influyen los aspectos culturales, la “etnicidad”, los países de origen y destino con su historia y sus costumbres, con su cultura y sus creencias en todo el proceso de adopción. La raza, en realidad, es un término que sólo se justifica socialmente, pues no distingue ninguna realidad objetiva intrínseca al individuo.
Los bagajes culturales de padres e hijos y, sobre todo, las diferencias entre esos bagajes, van a influir poderosamente en las actitudes que se adopten por las dos partes durante el proceso de adopción. Pero las influencias no se circunscriben sólo a este ámbito personal, también es importantísimo el papel de las INSTITUCIONES PÚBLICAS Y PRIVADAS: la familia interactúa constantemente con las instituciones. Por ejemplo, en el caso de la escuela, se puede inculcar a los niños un tipo de familia ideal o estándar que no contemple la posibilidad de la adopción, ni la familia monoparental; también le pueden faltar medios para la adaptación de niños que han comenzado su escolarización en un país lejano y con una lengua distinta.
La conclusión evidente, sobre todo a la vista tanto del rápido cambio en la composición de la población en Europa a causa de la emigración, como de las nuevas formas de familia que han irrumpido con fuerza, es que hay que prepararse para convivir en una sociedad mucho más heterogénea. Y, si no ignoramos nuestros orígenes, a nosotros no nos debería pillar con el paso cambiado, ya que formamos parte de un país construido históricamente sobre la heterogeneidad, tanto, que incluso esa heterogeneidad forma parte de la construcción estatal y nunca desaparece del debate político en España.
2.- Conveniencia de manejar adecuadamente los factores culturaleS.
Durante todo el proceso tendremos que superar dificultades que surgen a causa de los factores culturales, étnicos, religiosos, etc., que propician distintas actitudes por parte de hijos y padres.
- 1º: EN LA DECISIÓN: al principio del recorrido hay que responder a dos interrogantes entre todos los que resolvemos antes de decidir lanzarnos a la aventura de la adopción: ¿QUÉ PAÍS? y, a veces implícito en el anterior ¿DE QUÉ GRUPO ÉTNICO? Nuestros conocimientos sobre otras culturas son (a veces demasiado) limitados, y en realidad solemos responder a estos interrogantes comparando la dificultad en el proceso, el tiempo de espera, la adecuación a nuestras características como adoptantes, la facilidad (ya hay más de 2000 españolas de origen chino, casi la mitad en Cataluña).
En cuanto a las preguntas sobre el lugar de origen, se puede pensar que si tiene cierto “fenotipo” provocará más resistencias en su nuevo ambiente (durante toda la conferencia, el profesor Barbosa evitó referirse a la raza, por tratarse de un concepto basado más en las convenciones sociales que en la biología, puesto que son el resultado de la adaptación al medio climático, y habló de fenotipo, como concepto que clasifica los grupos de personas según su aspecto externo). Este miedo por no saber cómo le irá a un niño diferente en nuestro entorno es típico, y muchas veces el superarlo adoptando a un niño con fenotipo similar al nuestro nos hace olvidar que los rasgos es sólo una parte, y no la más importante, desde luego, del equipaje que trae el niño adoptado en su mochila (y yo añadiría que el problema de los rasgos al final es irresoluble, porque hace falta una casualidad absolutamente improbable para que el adoptado se parezca a sus padres, y no hablo de gestos ni actitudes ni ademanes).
2º: EN LA TRAMITACIÓN. Se trata de un proceso complejo, con muchos vericuetos legales, muchas exigencias burocráticas que lo ralentizan y posibilitan que se acumule un exceso de información desordenada y poco contrastada, lo que da lugar a la ansiedad y la confusión.
A pesar de toda esta información almacenada, con la estancia en el país llega el choque cultural, el conocimiento de la imagen del país de origen de nuestro hijo y la inquietud que nos provoca asociar a nuestro hijo con esa imagen que nos llevamos. Esto al final se traduce en un miedo a no entenderse con el niño. Por supuesto, se trata de una imagen absolutamente superficial fruto del desconocimiento.
- 3º: DURANTE LA ESTANCIA. Los padres descubren el grado de socialización al que ha llegado su hijo, o sea, qué ha “mamado”, qué ha aprendido, qué costumbres tiene ya automatizadas. O, lo que es lo mismo, cuánto le ha marcado esa cultura o qué tipo de vida – familiar o institucionalizada- ha tenido el niño. Aquí la realidad vivida por nuestros hijos entra en conflicto con todos nuestros estereotipos e ideas preconcebidas sobre las otras culturas (igual nuestro hijo brasileño no sabe seguir el ritmo musical más elemental, o no quiere ver fútbol ni en pintura).
- 4º: EN LOS COMIENZOS. Al principio de nuestra nueva vida familiar podemos observar comportamientos que nos choquen y que procedan de pautas culturales aprendidas: hay que meditar qué hacer al advertirlos.
Lo primero es la salud, que, superados los problemas que pueda traer, no va a depender de su condición de adoptado ni de su origen cultural.
EL NOMBRE que trae el niño forma parte de su origen, de sus raíces y de su propio ser. Los padres han de valorar la necesidad o no de cambiárselo, y siempre es una buena solución mantenérselo en el primer caso como segundo nombre, para dejarle de cara al futuro una pequeña conexión con su país.
RELACIONES FAMILIARES, con ese concepto que tanto usan nuestros examinadores del TIPAI, la familia extensa. Los abuelos, que son un puente insustituible con nuestras raíces en las sociedades cohesionadas, deben formar parte durante todo el proceso, desde asimilar la noticia de la adopción hasta asumir también progresivamente estas diferencias culturales con sus nuevos nietos.
EL NIÑO HA DE ACOSTUMBRARSE PROGRESIVAMENTE A MUCHAS COSAS: pautas de higiene, de vestido, alimenticias, de relaciones físicas con amigos y con familiares (si está institucionalizado, nunca habrá monopolizado caricias y atenciones, y si vivió en una familia desestructurada, sus relaciones pueden haber sido opuestas a las de su nueva familia. También puede provenir de un país donde se hable más bajo, o más dulcemente, donde sea más o menos habitual que aquí el contacto físico, las caricias...)
Por supuesto, LA LENGUA, según la edad, presenta los problemas de adaptación, la posibilidad de conservarla...
LA ESCUELA: cómo presentarlo, la relación con los profesores para darles también información, y que no les hagan víctimas de sus propios estereotipos, en caso de tenerlos...
LA EXCLUSIÓN RACIAL: no se le puede dar la espalda, porque objetivamente es una actitud muy arraigada en nuestra sociedad. Hay que saber cómo responder a ella: NUNCA se debe evitar el tema, ni restarle importancia. Hay que concienciarse (y concienciar sobre todo al niño) de que no se desprende ninguna superioridad ni inferioridad de los diferentes rasgos fenotípicos, de los que, por tanto, no se puede uno avergonzar ni enorgullecer (tampoco es ningún mérito ser guapo ni ninguna torpeza ser feo). Hay que imponer el buen humor y fomentar la asertividad (o sea, la capacidad de mantener las propias convicciones sin variar camaleónicamente para congraciarse con el otro. Es bien sabido que a uno le señalan por su diferencia, pero se ensañan con uno sólo si con ello consiguen algo, o sea, si uno muestra signos de debilidad).
Por último, el profesor enumeró dos tipos de factores que inciden (por parte de padres e hijos) en el proceso. Los primeros, personales y de comportamiento, provienen de cada individuo, con su carácter y su bagaje íntimo, y los segundos, situacionales, culturales y étnicos, provienen del medio en que estos individuos habitan. Es conveniente meditar un poco sobre ellos.
FACTORES PERSONALES:
- Autopercepción, cómo se ve el individuo frente al mundo.
- Percepción del otro, del medio, de lo ajeno.
- Actitudes básicas frente a la vida.
Pautas de comportamiento:
- Talante: agresividad o conciliación.
- Habilidades sociales.
- Sentimientos y estructura afectiva.
- Filosofía particular de la vida y escala de valores.
FACTORES SITUACIONALES (que también están presentes en la constitución de las familias):
- Situación familiar.
- Situación económica.
- Situación residencial.
- Situación laboral.
- Sexo.
- Clase social y prestigio social.
FACTORES CULTURALES:
- Normas, prescripciones y prohibiciones.
- Estructura y jerarquía de valores.
- Roles y estereotipos por edad y sexo.
- Sistema de parentesco, familia y herencias.
- Factores de redistribución y relación social.
- Jerarquía, autoridad y prestigio.
IDENTIDAD ÉTNICA:
- Rituales y costumbres.
-Ciclos festivos
3.- Marco conceptual para la INTERCULTURALIDAD.
Éstas son las definiciones para los conceptos manejados:
CULTURA: se trata de un término muy gastado hoy en día. Es un concepto totalmente dinámico, y no un marco heredado ininmutable. Desde la antropología, la cultura es un mecanismo de adaptación, es aprendizaje, un bagaje que se transmite. La cultura es simbólica (remite siempre a otros significados) y está pautada (se basa en códigos que somos capaces de descifrar). La cultura nace de la interacción de las creencias de la gente, las instituciones y la sociedad en pleno con sus costumbres, y es un concepto tan dinámico que cambia diferencialmente (podríamos decir "transversalmente" a la escala social): no es lo mismo, en una misma sociedad, la cultura de un estamento social alto que la de uno más bajo, o del sector más joven o más maduro de esa misma sociedad (pon al abuelo a escuchar hip-hop, o que se lleve a su nieto adolescente a la representación de "La del manojo de rosas"). También varía según la ocupación, origen, religión... (nuestra sociedad actual admite en una misma cultura la convivencia de varias creencias e increencias).
LA CULTURA NUNCA ES CERRADA, permite- y practica- la renegociación constante, siempre se adapta al nuevo medio, siempre va cediendo cosas originales y adquiriendo otras novedosas para adaptarse a las circunstancias del presente.
RAZA: según Barbosa, es un concepto construido socio-culturalmente, que parte de la percepción y la valoración de los rasgos externos, para, a través de la identificación del otro y de la autoidentificación, llegar a la definición de grupos, a la exclusión o inclusión de los individuos en estos grupos y, por tanto, a la clasificación. Sin embargo, por lo que yo he visto, no está tan claro que las razas humanas no existan como tales: lo que sí que parece cierto es que no hay consenso sobre lo que son las razas, o sus límites (pensad en las clasificaciones variopintas, como la que se puede dar en el Estado de Israel, donde por ser árabe tienes tus derechos de ciudadano reducidos, cuando la poblaciones árabe e israelí proceden del mismo tronco y la diferencia es sólo cultural o religiosa, o en EEUU, donde a nosotros nos clasifican como latinos, o sea, de una raza distinta a nuestros vecinos franceses o marroquíes, pero igual a la de los lejanos indígenas del altiplano andino).
En lo que sí que hay consenso es en que LAS RAZAS NO DEFINEN NADA MÁS QUE RASGOS EXTERNOS, PROCEDEN DE EVOLUCIONES MUY RECIENTES Y SON SÓLO EL RESULTADO DE LA ADAPTACIÓN AL MEDIO FÍSICO. Por ejemplo, es muy difícil definir con precisión a partir del esqueleto, o incluso más difícil a través del ADN, a qué grupo humano pertenece un individuo.
Las clasificaciones de las razas humanas proceden del siglo XVIII, cuando el sueco Carlos Linneo agrupó a los hombres según el color de su piel. Posteriormente, el alemán J. Friedrich Blümenbach publicó en 1775 una clasificación en cinco razas: Blanca (o caucásica), Amarilla (o mongólica), Cobriza (o americana), Parda (o malaya) y Negra (o etíope).
Como es natural para la época, estas clasificaciones daban por sentada la superioridad de la raza blanca. A partir del siglo XIX, se desarrolla el capitalismo, que necesita de la expansión y la internacionalización del comercio para asentarse. De ahí procede el fenómeno del colonialismo, que significa un cambio por el que se crean sucursales de la sociedad por todo el mundo, para lo cual se necesita a la población indígena, pero, eso sí, sometida al tipo de vida que dicta la metrópoli:
Se trata del ETNOCENTRISMO, que aún sigue imperando hoy en día, y por el cual juzgamos a otras comunidades y hasta civilizaciones basándonos en nuestro propio patrón de desarrollo, cultura, costumbres, moral, etc. Y no sólo intentamos imponer ese patrón por todo el orbe, sino que somos capaces de juzgar a pueblos enteros por regirse por patrones distintos.
De ahí procede la XENOFOBIA, el odio o prevención ante lo extranjero (“extraño”). La xenofobia, según ejemplos que vivimos en España, con inmigración árabe, pero también turismo de lujo árabe, queda muy matizada o incluso desaparece cuando la situación económica es boyante.
RACISMO: atribuye sin ninguna base científica características naturales según las razas (características positivas para la propia y negativas para las ajenas). Esto sirve de coartada para justificar la desigualdad en el trato, el desprecio y hasta la agresión.
Hasta ahora han fracasado las políticas de integración, posiblemente por hacerse desde esa postura etnocentrista, y por hacerse, si no con desprecio, si con ese desprecio atenuado que es el paternalismo hacia los grupos étnicos o raciales desfavorecidos. El deber de los políticos es conseguir educar ciudadanos para el mundo en que ahora vivimos: un mundo heterogéneo por obra de la inmigración donde todos debemos concienciarnos y tomar una postura activa contra la generalización racista.
Por cierto, para el profesor Barbosa no se debe asimilar a los niños adoptados con los inmigrantes, pues los adoptados al crecer han perdido el contacto con su grupo étnico, cuya definición veremos ahora.
Las definiciones que enmarcan el concepto de raza desde un punto de vista biológico:
Genotipo: La clase de la que se es miembro según el estado de los factores hereditarios internos de un organismo contenidos en sus cromosomas, sus genes.
fenotipo: En Biología y ciencias de la salud, se denomina fenotipo a la manifestación visible del genotipo, en un determinado ambiente incluyendo su morfología, fisiología y conducta a todos los niveles de descripción.
ETNIA: se trata de un colectivo de personas que se ven a sí mismos y son vistos desde fuera como un grupo con una identidad colectiva coherente y transgeneracional (o sea, que pertenecen al mismo colectivo independientemente del grupo de edad) por las siguientes razones:
- Creencia en un origen histórico y un destino colectivo común.
- Prácticas culturales consuetudinarias y creencias específicas.
- Factores objetivos, como lengua, religión, territorio o valores comunes diferenciados.
- Factores subjetivos, como la conciencia de pertenencia, o sentirse miembro del propio grupo.
Como ejemplo de esta conciencia de pertenencia, nos recordó la última obsesión de S. Huntington, sobre el choque cultural en EEUU de los hispanos, a los que este autor considera parte del pasado, y un peligro para la identidad estadounidense, y el sueño WASP (White anglo-saxon protestants / protestantes blancos anglosajones) a los que tiene como la esencia de la nación y garantía de su futuro.
Los grupos, aún siendo los mismos, se perciben de forma diferente según las condiciones políticas y coyunturales (por ejemplo, si ejercen o no presión migratoria, según la cercanía de costumbres con otros grupos...), y, por supuesto, se perciben distinto desde dentro que desde fuera.
LA IDENTIDAD ETNOCULTURAL ES SIEMPRE RELACIONAL, es aprendida, pero varía históricamente, y es heterogénea y cambiante (totalmente dinámica).
4.- INTERCULTURALIDAD EN LA ADOPCIÓN: RECOMENDACIONES.
Toda sociedad es multicultural. El esfuerzo de integración no puede ser engullir ni homogeneizar, porque tampoco serviría para mucho. El camino es la integración mutua y multilateral que se lleva a cabo desde todas las partes.
La interculturalidad no se puede resolver encerrando a los distintos grupos en compartimentos estancos, sino que debe promover nuevas síntesis culturales, nuevos modelos que recojan todas las culturas que se heredan, porque esto no hace sino reforzar y renovar la herencia cultural. (Contra los esencialismos, fundamentalismos, etnicismos, choques religiosos e imposiciones de cualquier tipo).
Hay que creer en la universalidad de los hechos culturales, que se dan en todas partes y son necesarios para la supervivencia humana: hay que proteger y estimular cualquier manifestación cultural.
PARA EL MANEJO DE SITUACIONES Y FACTORES ETNOCULTURALES:
EL NIÑO ES NIÑO, ANTES QUE CIUDADANO PROCEDENTE DE NINGÚN PAÍS: hay que tener en cuenta su situación concreta y facilitarle la adaptación de forma suave y progresiva.
- BASTA CON QUE TENGAMOS UN CONOCIMIENTO SUFICIENTE DE SU PAÍS. No hay que convertirse ni convertirle en experto, porque el niño va a vivir aquí. Es preferible la empatía y la curiosidad en los viajes, que facilitan un conocimiento directo (mucho más adecuado), que no una acumulación enciclopédica de datos.
- DEBEMOS PONER EL ÉNFASIS MÁS EN NUESTRAS HABILIDADES Y VALORES QUE EN NUESTROS CONOCIMIENTOS (saber escuchar, estudiar, comprender, respetar... Huir del etnocentrismo, pero también de su opuesto, el relativismo cultural: no necesito ser japonés para entender el kabuki)
- DEBEMOS SER CONSCIENTES DE QUE, PARA EL DE FUERA, NUESTRA CULTURA ES TAN EXTRAÑA COMO CUALQUIER OTRA.
- DEBEMOS INCULCAR (e inculcarnos) UN ESPÍRITU CRÍTICO CONTRA LAS SIMPLIFICACIONES FASTIDIOSAS (soy negro, pero no me gusta la mandioca, por no glosar un mensaje de Quico de hace unos días)
- SOCIALIZAR A LOS HIJOS EN LA CULTURA DE LOS PADRES. Va a ser el medio donde ellos se sentirán seguros, donde se desarrollarán.
- PERMITIR QUE LOS NIÑOS PUEDAN ACCEDER A OTRAS CULTURAS, por ejemplo, la de su lugar de origen, proporcionarles la base y las herramientas para que puedan educarse de forma flexible, dinámica, intercultural.
- NO EVITAR EL CONFLICTO (por ejemplo, el que les pueden suponer conductas racistas o xenófobas por parte de otros): afrontarlo y gestionarlo de forma positiva, pensando que se mejorará tras ello y la relación padres-hijos se reforzará (si le llaman chino, o lo que sea, desde el principio que sepa por qué, pero que entienda que no es peor por ser lo que es). De mi cosecha añado que no nos sintamos frustrados por no poder ser un superman ante nuestros hijos, capaz de librarles de todo mal.
- MEDITAR PARA DECIDIR CUÁL ES EL MOMENTO ADECUADO PARA LAS CUESTIONES CAPITALES (Historia, país de nacimiento, posible origen conflictivo...)
http://adoptaenrusia.iespana.es/Interculturalidad%20_y%20_Adopcion_%20Inter.htm
La conferencia se dividía en cuatro capítulos:
- Presencia (ineludible) de los factores culturales
- Conveniencia de manejar adecuadamente los factores culturales.
- Marco conceptual para la interculturalidad ( cómo definir cultura, etnia, raza, dinámica de relaciones interétnicas, el racismo, sus causas y consecuencias...)
- Decálogo de recomendaciones
1.- Presencia (ineludible) de los factores culturales.
La introducción fue un recordatorio de cuánto influyen los aspectos culturales, la “etnicidad”, los países de origen y destino con su historia y sus costumbres, con su cultura y sus creencias en todo el proceso de adopción. La raza, en realidad, es un término que sólo se justifica socialmente, pues no distingue ninguna realidad objetiva intrínseca al individuo.
Los bagajes culturales de padres e hijos y, sobre todo, las diferencias entre esos bagajes, van a influir poderosamente en las actitudes que se adopten por las dos partes durante el proceso de adopción. Pero las influencias no se circunscriben sólo a este ámbito personal, también es importantísimo el papel de las INSTITUCIONES PÚBLICAS Y PRIVADAS: la familia interactúa constantemente con las instituciones. Por ejemplo, en el caso de la escuela, se puede inculcar a los niños un tipo de familia ideal o estándar que no contemple la posibilidad de la adopción, ni la familia monoparental; también le pueden faltar medios para la adaptación de niños que han comenzado su escolarización en un país lejano y con una lengua distinta.
La conclusión evidente, sobre todo a la vista tanto del rápido cambio en la composición de la población en Europa a causa de la emigración, como de las nuevas formas de familia que han irrumpido con fuerza, es que hay que prepararse para convivir en una sociedad mucho más heterogénea. Y, si no ignoramos nuestros orígenes, a nosotros no nos debería pillar con el paso cambiado, ya que formamos parte de un país construido históricamente sobre la heterogeneidad, tanto, que incluso esa heterogeneidad forma parte de la construcción estatal y nunca desaparece del debate político en España.
2.- Conveniencia de manejar adecuadamente los factores culturaleS.
Durante todo el proceso tendremos que superar dificultades que surgen a causa de los factores culturales, étnicos, religiosos, etc., que propician distintas actitudes por parte de hijos y padres.
- 1º: EN LA DECISIÓN: al principio del recorrido hay que responder a dos interrogantes entre todos los que resolvemos antes de decidir lanzarnos a la aventura de la adopción: ¿QUÉ PAÍS? y, a veces implícito en el anterior ¿DE QUÉ GRUPO ÉTNICO? Nuestros conocimientos sobre otras culturas son (a veces demasiado) limitados, y en realidad solemos responder a estos interrogantes comparando la dificultad en el proceso, el tiempo de espera, la adecuación a nuestras características como adoptantes, la facilidad (ya hay más de 2000 españolas de origen chino, casi la mitad en Cataluña).
En cuanto a las preguntas sobre el lugar de origen, se puede pensar que si tiene cierto “fenotipo” provocará más resistencias en su nuevo ambiente (durante toda la conferencia, el profesor Barbosa evitó referirse a la raza, por tratarse de un concepto basado más en las convenciones sociales que en la biología, puesto que son el resultado de la adaptación al medio climático, y habló de fenotipo, como concepto que clasifica los grupos de personas según su aspecto externo). Este miedo por no saber cómo le irá a un niño diferente en nuestro entorno es típico, y muchas veces el superarlo adoptando a un niño con fenotipo similar al nuestro nos hace olvidar que los rasgos es sólo una parte, y no la más importante, desde luego, del equipaje que trae el niño adoptado en su mochila (y yo añadiría que el problema de los rasgos al final es irresoluble, porque hace falta una casualidad absolutamente improbable para que el adoptado se parezca a sus padres, y no hablo de gestos ni actitudes ni ademanes).
2º: EN LA TRAMITACIÓN. Se trata de un proceso complejo, con muchos vericuetos legales, muchas exigencias burocráticas que lo ralentizan y posibilitan que se acumule un exceso de información desordenada y poco contrastada, lo que da lugar a la ansiedad y la confusión.
A pesar de toda esta información almacenada, con la estancia en el país llega el choque cultural, el conocimiento de la imagen del país de origen de nuestro hijo y la inquietud que nos provoca asociar a nuestro hijo con esa imagen que nos llevamos. Esto al final se traduce en un miedo a no entenderse con el niño. Por supuesto, se trata de una imagen absolutamente superficial fruto del desconocimiento.
- 3º: DURANTE LA ESTANCIA. Los padres descubren el grado de socialización al que ha llegado su hijo, o sea, qué ha “mamado”, qué ha aprendido, qué costumbres tiene ya automatizadas. O, lo que es lo mismo, cuánto le ha marcado esa cultura o qué tipo de vida – familiar o institucionalizada- ha tenido el niño. Aquí la realidad vivida por nuestros hijos entra en conflicto con todos nuestros estereotipos e ideas preconcebidas sobre las otras culturas (igual nuestro hijo brasileño no sabe seguir el ritmo musical más elemental, o no quiere ver fútbol ni en pintura).
- 4º: EN LOS COMIENZOS. Al principio de nuestra nueva vida familiar podemos observar comportamientos que nos choquen y que procedan de pautas culturales aprendidas: hay que meditar qué hacer al advertirlos.
Lo primero es la salud, que, superados los problemas que pueda traer, no va a depender de su condición de adoptado ni de su origen cultural.
EL NOMBRE que trae el niño forma parte de su origen, de sus raíces y de su propio ser. Los padres han de valorar la necesidad o no de cambiárselo, y siempre es una buena solución mantenérselo en el primer caso como segundo nombre, para dejarle de cara al futuro una pequeña conexión con su país.
RELACIONES FAMILIARES, con ese concepto que tanto usan nuestros examinadores del TIPAI, la familia extensa. Los abuelos, que son un puente insustituible con nuestras raíces en las sociedades cohesionadas, deben formar parte durante todo el proceso, desde asimilar la noticia de la adopción hasta asumir también progresivamente estas diferencias culturales con sus nuevos nietos.
EL NIÑO HA DE ACOSTUMBRARSE PROGRESIVAMENTE A MUCHAS COSAS: pautas de higiene, de vestido, alimenticias, de relaciones físicas con amigos y con familiares (si está institucionalizado, nunca habrá monopolizado caricias y atenciones, y si vivió en una familia desestructurada, sus relaciones pueden haber sido opuestas a las de su nueva familia. También puede provenir de un país donde se hable más bajo, o más dulcemente, donde sea más o menos habitual que aquí el contacto físico, las caricias...)
Por supuesto, LA LENGUA, según la edad, presenta los problemas de adaptación, la posibilidad de conservarla...
LA ESCUELA: cómo presentarlo, la relación con los profesores para darles también información, y que no les hagan víctimas de sus propios estereotipos, en caso de tenerlos...
LA EXCLUSIÓN RACIAL: no se le puede dar la espalda, porque objetivamente es una actitud muy arraigada en nuestra sociedad. Hay que saber cómo responder a ella: NUNCA se debe evitar el tema, ni restarle importancia. Hay que concienciarse (y concienciar sobre todo al niño) de que no se desprende ninguna superioridad ni inferioridad de los diferentes rasgos fenotípicos, de los que, por tanto, no se puede uno avergonzar ni enorgullecer (tampoco es ningún mérito ser guapo ni ninguna torpeza ser feo). Hay que imponer el buen humor y fomentar la asertividad (o sea, la capacidad de mantener las propias convicciones sin variar camaleónicamente para congraciarse con el otro. Es bien sabido que a uno le señalan por su diferencia, pero se ensañan con uno sólo si con ello consiguen algo, o sea, si uno muestra signos de debilidad).
Por último, el profesor enumeró dos tipos de factores que inciden (por parte de padres e hijos) en el proceso. Los primeros, personales y de comportamiento, provienen de cada individuo, con su carácter y su bagaje íntimo, y los segundos, situacionales, culturales y étnicos, provienen del medio en que estos individuos habitan. Es conveniente meditar un poco sobre ellos.
FACTORES PERSONALES:
- Autopercepción, cómo se ve el individuo frente al mundo.
- Percepción del otro, del medio, de lo ajeno.
- Actitudes básicas frente a la vida.
Pautas de comportamiento:
- Talante: agresividad o conciliación.
- Habilidades sociales.
- Sentimientos y estructura afectiva.
- Filosofía particular de la vida y escala de valores.
FACTORES SITUACIONALES (que también están presentes en la constitución de las familias):
- Situación familiar.
- Situación económica.
- Situación residencial.
- Situación laboral.
- Sexo.
- Clase social y prestigio social.
FACTORES CULTURALES:
- Normas, prescripciones y prohibiciones.
- Estructura y jerarquía de valores.
- Roles y estereotipos por edad y sexo.
- Sistema de parentesco, familia y herencias.
- Factores de redistribución y relación social.
- Jerarquía, autoridad y prestigio.
IDENTIDAD ÉTNICA:
- Rituales y costumbres.
-Ciclos festivos
3.- Marco conceptual para la INTERCULTURALIDAD.
Éstas son las definiciones para los conceptos manejados:
CULTURA: se trata de un término muy gastado hoy en día. Es un concepto totalmente dinámico, y no un marco heredado ininmutable. Desde la antropología, la cultura es un mecanismo de adaptación, es aprendizaje, un bagaje que se transmite. La cultura es simbólica (remite siempre a otros significados) y está pautada (se basa en códigos que somos capaces de descifrar). La cultura nace de la interacción de las creencias de la gente, las instituciones y la sociedad en pleno con sus costumbres, y es un concepto tan dinámico que cambia diferencialmente (podríamos decir "transversalmente" a la escala social): no es lo mismo, en una misma sociedad, la cultura de un estamento social alto que la de uno más bajo, o del sector más joven o más maduro de esa misma sociedad (pon al abuelo a escuchar hip-hop, o que se lleve a su nieto adolescente a la representación de "La del manojo de rosas"). También varía según la ocupación, origen, religión... (nuestra sociedad actual admite en una misma cultura la convivencia de varias creencias e increencias).
LA CULTURA NUNCA ES CERRADA, permite- y practica- la renegociación constante, siempre se adapta al nuevo medio, siempre va cediendo cosas originales y adquiriendo otras novedosas para adaptarse a las circunstancias del presente.
RAZA: según Barbosa, es un concepto construido socio-culturalmente, que parte de la percepción y la valoración de los rasgos externos, para, a través de la identificación del otro y de la autoidentificación, llegar a la definición de grupos, a la exclusión o inclusión de los individuos en estos grupos y, por tanto, a la clasificación. Sin embargo, por lo que yo he visto, no está tan claro que las razas humanas no existan como tales: lo que sí que parece cierto es que no hay consenso sobre lo que son las razas, o sus límites (pensad en las clasificaciones variopintas, como la que se puede dar en el Estado de Israel, donde por ser árabe tienes tus derechos de ciudadano reducidos, cuando la poblaciones árabe e israelí proceden del mismo tronco y la diferencia es sólo cultural o religiosa, o en EEUU, donde a nosotros nos clasifican como latinos, o sea, de una raza distinta a nuestros vecinos franceses o marroquíes, pero igual a la de los lejanos indígenas del altiplano andino).
En lo que sí que hay consenso es en que LAS RAZAS NO DEFINEN NADA MÁS QUE RASGOS EXTERNOS, PROCEDEN DE EVOLUCIONES MUY RECIENTES Y SON SÓLO EL RESULTADO DE LA ADAPTACIÓN AL MEDIO FÍSICO. Por ejemplo, es muy difícil definir con precisión a partir del esqueleto, o incluso más difícil a través del ADN, a qué grupo humano pertenece un individuo.
Las clasificaciones de las razas humanas proceden del siglo XVIII, cuando el sueco Carlos Linneo agrupó a los hombres según el color de su piel. Posteriormente, el alemán J. Friedrich Blümenbach publicó en 1775 una clasificación en cinco razas: Blanca (o caucásica), Amarilla (o mongólica), Cobriza (o americana), Parda (o malaya) y Negra (o etíope).
Como es natural para la época, estas clasificaciones daban por sentada la superioridad de la raza blanca. A partir del siglo XIX, se desarrolla el capitalismo, que necesita de la expansión y la internacionalización del comercio para asentarse. De ahí procede el fenómeno del colonialismo, que significa un cambio por el que se crean sucursales de la sociedad por todo el mundo, para lo cual se necesita a la población indígena, pero, eso sí, sometida al tipo de vida que dicta la metrópoli:
Se trata del ETNOCENTRISMO, que aún sigue imperando hoy en día, y por el cual juzgamos a otras comunidades y hasta civilizaciones basándonos en nuestro propio patrón de desarrollo, cultura, costumbres, moral, etc. Y no sólo intentamos imponer ese patrón por todo el orbe, sino que somos capaces de juzgar a pueblos enteros por regirse por patrones distintos.
De ahí procede la XENOFOBIA, el odio o prevención ante lo extranjero (“extraño”). La xenofobia, según ejemplos que vivimos en España, con inmigración árabe, pero también turismo de lujo árabe, queda muy matizada o incluso desaparece cuando la situación económica es boyante.
RACISMO: atribuye sin ninguna base científica características naturales según las razas (características positivas para la propia y negativas para las ajenas). Esto sirve de coartada para justificar la desigualdad en el trato, el desprecio y hasta la agresión.
Hasta ahora han fracasado las políticas de integración, posiblemente por hacerse desde esa postura etnocentrista, y por hacerse, si no con desprecio, si con ese desprecio atenuado que es el paternalismo hacia los grupos étnicos o raciales desfavorecidos. El deber de los políticos es conseguir educar ciudadanos para el mundo en que ahora vivimos: un mundo heterogéneo por obra de la inmigración donde todos debemos concienciarnos y tomar una postura activa contra la generalización racista.
Por cierto, para el profesor Barbosa no se debe asimilar a los niños adoptados con los inmigrantes, pues los adoptados al crecer han perdido el contacto con su grupo étnico, cuya definición veremos ahora.
Las definiciones que enmarcan el concepto de raza desde un punto de vista biológico:
Genotipo: La clase de la que se es miembro según el estado de los factores hereditarios internos de un organismo contenidos en sus cromosomas, sus genes.
fenotipo: En Biología y ciencias de la salud, se denomina fenotipo a la manifestación visible del genotipo, en un determinado ambiente incluyendo su morfología, fisiología y conducta a todos los niveles de descripción.
ETNIA: se trata de un colectivo de personas que se ven a sí mismos y son vistos desde fuera como un grupo con una identidad colectiva coherente y transgeneracional (o sea, que pertenecen al mismo colectivo independientemente del grupo de edad) por las siguientes razones:
- Creencia en un origen histórico y un destino colectivo común.
- Prácticas culturales consuetudinarias y creencias específicas.
- Factores objetivos, como lengua, religión, territorio o valores comunes diferenciados.
- Factores subjetivos, como la conciencia de pertenencia, o sentirse miembro del propio grupo.
Como ejemplo de esta conciencia de pertenencia, nos recordó la última obsesión de S. Huntington, sobre el choque cultural en EEUU de los hispanos, a los que este autor considera parte del pasado, y un peligro para la identidad estadounidense, y el sueño WASP (White anglo-saxon protestants / protestantes blancos anglosajones) a los que tiene como la esencia de la nación y garantía de su futuro.
Los grupos, aún siendo los mismos, se perciben de forma diferente según las condiciones políticas y coyunturales (por ejemplo, si ejercen o no presión migratoria, según la cercanía de costumbres con otros grupos...), y, por supuesto, se perciben distinto desde dentro que desde fuera.
LA IDENTIDAD ETNOCULTURAL ES SIEMPRE RELACIONAL, es aprendida, pero varía históricamente, y es heterogénea y cambiante (totalmente dinámica).
4.- INTERCULTURALIDAD EN LA ADOPCIÓN: RECOMENDACIONES.
Toda sociedad es multicultural. El esfuerzo de integración no puede ser engullir ni homogeneizar, porque tampoco serviría para mucho. El camino es la integración mutua y multilateral que se lleva a cabo desde todas las partes.
La interculturalidad no se puede resolver encerrando a los distintos grupos en compartimentos estancos, sino que debe promover nuevas síntesis culturales, nuevos modelos que recojan todas las culturas que se heredan, porque esto no hace sino reforzar y renovar la herencia cultural. (Contra los esencialismos, fundamentalismos, etnicismos, choques religiosos e imposiciones de cualquier tipo).
Hay que creer en la universalidad de los hechos culturales, que se dan en todas partes y son necesarios para la supervivencia humana: hay que proteger y estimular cualquier manifestación cultural.
PARA EL MANEJO DE SITUACIONES Y FACTORES ETNOCULTURALES:
EL NIÑO ES NIÑO, ANTES QUE CIUDADANO PROCEDENTE DE NINGÚN PAÍS: hay que tener en cuenta su situación concreta y facilitarle la adaptación de forma suave y progresiva.
- BASTA CON QUE TENGAMOS UN CONOCIMIENTO SUFICIENTE DE SU PAÍS. No hay que convertirse ni convertirle en experto, porque el niño va a vivir aquí. Es preferible la empatía y la curiosidad en los viajes, que facilitan un conocimiento directo (mucho más adecuado), que no una acumulación enciclopédica de datos.
- DEBEMOS PONER EL ÉNFASIS MÁS EN NUESTRAS HABILIDADES Y VALORES QUE EN NUESTROS CONOCIMIENTOS (saber escuchar, estudiar, comprender, respetar... Huir del etnocentrismo, pero también de su opuesto, el relativismo cultural: no necesito ser japonés para entender el kabuki)
- DEBEMOS SER CONSCIENTES DE QUE, PARA EL DE FUERA, NUESTRA CULTURA ES TAN EXTRAÑA COMO CUALQUIER OTRA.
- DEBEMOS INCULCAR (e inculcarnos) UN ESPÍRITU CRÍTICO CONTRA LAS SIMPLIFICACIONES FASTIDIOSAS (soy negro, pero no me gusta la mandioca, por no glosar un mensaje de Quico de hace unos días)
- SOCIALIZAR A LOS HIJOS EN LA CULTURA DE LOS PADRES. Va a ser el medio donde ellos se sentirán seguros, donde se desarrollarán.
- PERMITIR QUE LOS NIÑOS PUEDAN ACCEDER A OTRAS CULTURAS, por ejemplo, la de su lugar de origen, proporcionarles la base y las herramientas para que puedan educarse de forma flexible, dinámica, intercultural.
- NO EVITAR EL CONFLICTO (por ejemplo, el que les pueden suponer conductas racistas o xenófobas por parte de otros): afrontarlo y gestionarlo de forma positiva, pensando que se mejorará tras ello y la relación padres-hijos se reforzará (si le llaman chino, o lo que sea, desde el principio que sepa por qué, pero que entienda que no es peor por ser lo que es). De mi cosecha añado que no nos sintamos frustrados por no poder ser un superman ante nuestros hijos, capaz de librarles de todo mal.
- MEDITAR PARA DECIDIR CUÁL ES EL MOMENTO ADECUADO PARA LAS CUESTIONES CAPITALES (Historia, país de nacimiento, posible origen conflictivo...)
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